“Casa tomada” (1951): Julio Cortázar y el laberinto

NOTA: El análisis que sigue sobre Casa tomada puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Casa tomada, de Julio Cortázar

Casa tomada, de Julio Cortázar. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La gran mayoría de mis cuentos fueron escritos —cómo decirlo— al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.

Algunos aspectos del cuento
Julio Cortázar

Julio Cortázar escribió su cuento Casa tomada después de un sueño. Su relato de esta experiencia en su entrevista con Joaquín Soler Serrano en el programa de TVE “A fondo” (1977) permite conocer de primera mano cómo llegó al papel lo que empezó como una pesadilla:

Casa tomada es el resultado de una pesadilla. Yo soñé ese cuento, sólo que no estaban los hermanos, había una sola persona que era yo, y algo que no se podía identificar me desplazaba poco a poco a lo largo de las habitaciones de una casa hasta echarme a la calle. Había esa sensación que tienes en las pesadillas en que es el espanto total sin que nada se defina. Es, simplemente, el miedo en estado puro. Algo espantoso va a suceder un segundo después. Y, a veces, por suerte, te despiertas. Casi siempre te despiertas antes de que eso se produzca.”

Tenemos, por tanto, en esta historia, un doble plano, el racional y concreto, el de la casa, y otro irracional y abstracto con una amenaza que se siente pero no se puede identificar y que acaba expulsando a los protagonistas de su casa.

Tal planteamiento es tan específico y amplio a la vez que queda abierto a toda suerte de interpretaciones. Muchos vieron una alegoría del peronismo y la situación argentina, interpretación que Cortázar no descartaba como fruto de su subconsciente, pero que en ningún caso era su interpretación. Él había tenido una pesadilla y se había limitado a contarla.

Hay que recordar la visión relativa, estrictamente personal, que defendía Cortázar respecto al tema de los cuentos:

“Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector, y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes. Lo que hay es una alianza misteriosa y compleja entre cierto escritor y cierto tema en un momento dado, así como la misma alianza podrá darse luego entre ciertos cuentos y ciertos lectores.”

¿Pero por qué se dio en este caso esta alianza misteriosa, por qué el médium Cortázar se sintió impelido a dejar testimonio escrito precisamente de esta pesadilla? En analogía con lo visto en casos como el de Stevenson, Mary Shelley y Stephen King, cabe esperar que una obsesión previa del autor esté relacionada con esta pesadilla, y tampoco sorprenderá si encontramos la reinterpretación de un mito en la base de este cuento. Un elemento revelador, una simple variación entre el sueño y el cuento, arroja una incontestable luz sobre estas cuestiones.

Explica Cortázar en su entrevista con Soler Serrano:

“Me desperté e inmediatamente me fui a la máquina de escribir y escribí el cuento de una sentada.”

Pero lejos de ser un simple notario que levanta acta imparcial de la vívida pesadilla que aún resuena en su interior, Cortázar introduce un cambio, que no puede ser más que trascendente, dado su estado de máxima excitación:

“Yo soñé ese cuento, sólo que no estaban los hermanos, había una sola persona que era yo.”

La introducción de la hermana en el cuento, por tanto, es una decisión que ya no está dictada por el indescifrable arcano que gobierna los sueños, sino por el no menos indescifrable arcano que gobierna la creación artística.

Julio Cortázar tenía realmente una hermana, Ofelia, a la que siempre guardó un gran afecto, incluso en los momentos más bajos de su relación. Ella era un año menor que él, y por tanto una niña también, cuando su padre les abandonó (Julio Cortázar tenía entonces seis años). Fue su madre quien les crió, venciendo las tremendas dificultades que una mujer sola debía enfrentar en la sociedad brutalmente machista de su época. Del padre no volvieron a saber hasta su muerte. Sólo hubo un breve y gélido intercambio epistolar entre Julio Cortázar y su progenitor cuando éste, mucho tiempo después, le pidió que firmase como Julio Florencio Cortázar para no ser confundido con él, a lo que Cortázar se negó.

En Casa tomada, los dos hermanos rondan ya los cuarenta años, sin embargo, parecen indefensos como niños frente a la amenazante presencia que va expulsándoles del centro de su hogar hacia la calle.

¿Y qué es lo que hace la hermana en el cuento?

“Irene era una chica nacida para no molestar a nadie. Aparte de su actividad matinal se pasaba el resto del día tejiendo en el sofá de su dormitorio.”

Teje, como Ariadna. Este hilo nos lleva dos años atrás en la obra de Julio Cortázar.

En 1949, Cortázar había publicado su primera obra: Los reyes. La idea de este libro le asaltó mientras viajaba en un autobús, de una manera tan inesperada como irresistible para su imaginación:

“Salió así la noción del laberinto, en fin, el mito de Teseo y el Minotauro. Pero sucede que yo lo vi al revés.”

Según sigue relatando el propio Cortázar en la ya referida entrevista con Soler Serrano, apenas tardó tres días en completar este escrito:

“Vi en el Minotauro al poeta, al hombre libre, al hombre diferente, y que por tanto es el hombre al que la sociedad, el sistema, encierra inmediatamente. A veces los meten en clínicas psiquiátricas, y a veces en laberintos.”

La similitud entre la casa tomada y el laberinto donde vive el Minotauro asoma con nitidez bajo esta luz: un espacio cerrado, que representa el orden institucional, social, y una amenaza para ese orden encerrada entre sus muros.

Cortázar sigue explicando su inversión del mito del Minotauro en Los reyes:

“Teseo, en cambio, es el perfecto defensor del orden… Es un poco el gángster del rey que va a matar al poeta.”

La figura del padre es la figura central del orden dentro de una sociedad patriarcal. Teseo, en esta versión, es “el gángster del rey”. El Minotauro sigue siendo el hijo bastardo y rechazado del rey. Lo que dice Cortázar de él:

“El Minotauro es un ser inocente que no se ha comido a nadie, que vive con sus rehenes y juegan y danzan y ellos son felices.”

Casa tomada presenta una nueva variación, igualmente crítica, del mito de Teseo y el Minotauro, en la que esta vez el Minotauro escapa con Ariadna, que recordemos es su hermana en el mito original y, además, cómplice de su verdugo. Ahora ese vínculo roto entre hermanos es restaurado. Los dos huyen antes de que la oscura fuerza (la proyección del padre-rey) que domina el laberinto los atrape. Este trayecto simbólico, a la luz del conocimiento biográfico que tenemos del autor, puede interpretarse, entonces, como el de dos niños abandonados que cruzan el umbral de su madurez al escapar del recuerdo atormentador del abandono de su padre.

Se comparta o no esta interpretación, la conexión de este cuento soñado con una obsesión central del autor y su trabajo previo parece tan incontestable como nuestra capacidad para dotar de un nuevo sentido a nuestra experiencia a través del relato que hacemos de ella.

 

Bestiario

 

 

Casa tomada es el primero de los ocho cuentos que componen Bestiario (1951)

8 comentarios en ““Casa tomada” (1951): Julio Cortázar y el laberinto

  1. Resonancias en esta lectora y las alianzas misteriosas: primero no puedo dejar de maravillarme ante la ilustración del Minotauro Cortázar. La interpretación de un cuento es un disparador de múltiples interpretaciones y vivencias sentir que Argentina siempre es Casa tomada; que quién premió ese cuento o fue el primero en decidir editarlo fue Borges, que el tema u obsesión por las casas ya está presente en sus cartas cuando aún soñaba ser escritor y escribía poemas con el seudónimo de Julio Denis, esas cartas anticipan su narrativa posterior. Vi esas cartas en la casa de mi profesora de francés Marcelle Duprat en una carta fechada el 10 de abril de 1940 coinciden la casas que amó, el tema de la soledad y la muerte y el final de la obra teatral Los Reyes. La mamá de Marcelle pintaba cuadros había sido discípula de Sívori y elogiaba sus paisajes. Comienzo por lo que expresa en la carta sobre las casas que amó ” Yo me quedo con las casas donde he sido feliz, donde he asistido a la belleza, a la bondad, dónde he vivido plenamente. Guardo la fisonomía de las habitaciones como si fueran rostros; vuelvo a ellas con la imaginación, subo escaleras, toco puertas y contemplo cuadros. Yo no sé, si los hombres son demasiado ingratos con las cosas, o si mi gratitud hacia ellas, hay algo de neurosis… Uno no puede sentir las casas y sin embargo yo sé que ellas tratan de comunicarse, de hacerse querer… Yo seré un fantasma incansable, alguna vez; tengo tantas casas que visitar de nuevo, diseminadas en la ciudad, en los pueblos, en las novelas, en la historia…” En la misma carta cita a Rilke: En el fondo estamos solos! y reflexiona ” Cada uno lleva su muerte en si mismo, como el fruto su semilla. Cada uno debe morir su muerte.” Continúa con lo que me parece coincide con el final de Los Reyes “Estamos solos; somos islas; pero nos desesperamos por tender puentes, y todas nuestras actividades, lo religioso, lo social, el amor, la amistad, no son otra cosa que esos puentes. Los poemas, los cuadros, no son acaso sordos y a veces inconfesados anhelos de perduración y de inmortalidad?
    Me dispara el recuerdo de otra profesora de letras muy apasionada en el conservatorio nacional de Arte Dramático analizamos con ella el Mito del Minotauro similitudes y diferencias entre el cuento La casa de Asterión y la obra teatral Los Reyes, otra alianza Borges Cortázar. Clases amadas por todos, que la admirábamos. Después de haber egresado del Conservatorio volví y me enteré que en esa casa antigua de film de terror con escaleras y puertas encantadas y misteriosas, mientras dictaba sus clases con tanta pasión en una de sus salas cayó muerta a los treinta y cinco víctima de un ataque cardíaco. Ah las reuniones se llamaban Los Jueves de Cortázar y hoy es jueves, los de Marcelle su madre pintora 👩🏻‍🎨 y Julio que iba a su casa 🏡 a tomar clases de inglés con Mercedes Arias porque vivía en un hotel en sus años de profesor. Saludos desde el otro lado del Atlántico y todo lo que escribes me sirve de estímulo y salto hacia la literatura y la imaginación. ☕️ 🍃🍁

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  2. Hola, Cortázar es uno de mis autores favoritos y me encanta tu interpretación sobre la historia. Al fin y al cabo una obra esta sujeta a múltiples interpretaciones. La comparación con el mito del Minotauro de Creta es genial. Saludos, nos leemos.

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