“La lotería” (1948): Shirley Jackson y la más antigua de las terapias de grupo

NOTA: El análisis que sigue sobre La lotería puede arruinar su lectura a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

La lotería. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La lotería. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Shirley Jackson escribió su relato La lotería en junio de 1948. El 28 de ese mismo mes lo publicaba el semanario The New Yorker. El escándalo y el éxito fueron inmediatos. El semanario recibió en los siguientes días el mayor aluvión de cartas de su historia. Muchas eran de suscriptores indignados que querían darse de baja. Otras eran de lectores que querían saber si la historia narrada era ficción o la descripción verídica de un bárbaro ritual que todavía se practicaba en algún lugar del país (incluso, alguno, en tal caso, pretendía hacer una visita turística). La mayoría querían saber qué sentido tenía el relato.

En Biografía de una historia (1960), texto publicado póstumamente, Shirley Jackson comparte su impresión sobre esta correspondencia:

Uno de los aspectos más terroríficos de publicar historias y libros es la constatación de que van a ser leídos, y leídos por extraños.

Y más adelante:

A juzgar por estas cartas, la gente que lee historias es crédula, grosera, frecuentemente ignorante y terriblemente temerosa de que le tomen el pelo.

La acción de La lotería transcurre en un pueblo de trescientos habitantes el 27 de junio de 1948 (Shirley Jackson cambió la fecha, a sugerencia del editor, para que coincidiese con la publicación del cuento). Los habitantes del pueblo se reúnen en la plaza para realizar el sorteo anual de lotería entre todos los presentes. Es un sorteo muy particular, cuyo objeto no se descubre hasta el final del cuento:

Aunque los lugareños habían olvidado el ritual y perdido la caja negra original, todavía recordaban que había que usar piedras.

Quien sale elegido en el sorteo, conforme a una tradición que se remonta a los primeros pobladores del lugar, será asesinado a pedradas por el resto de los miembros de su comunidad. En la dilapidación participará también su propia familia.

Sobre el sentido de esta historia, Shirley Jackson fue muy clara en su respuesta al San Francisco Chronicle un año después de publicar su cuento:

Supongo que confiaba en que, al situar un rito ancestral particularmente brutal en el presente y en mi propio pueblo, conmocionaría a los lectores de la historia con una gráfica dramatización de la violencia sin sentido y la general falta de humanidad en sus propias vidas.

Shirley Jackson vivía en North Bennington, Vermont. Cabe preguntarse qué violencia sin sentido y general falta de humanidad había observado de una manera concreta en su entorno que la empujase a escribir La lotería. ¿Cuál fue la chispa que hizo prender su inspiración? La propia Shirley Jackson cuenta cómo fue ese momento en Biografía de una historia:

La idea me vino mientras empujaba el carrito de mi hija cuesta arriba —era, como digo, una mañana calurosa, y la cuesta era empinada, y junto a mi hija en el carrito llevaba la compra del día— y quizás el esfuerzo de los últimos cincuenta metros cuesta arriba afiló la historia; en cualquier caso, tenía la idea bastante clara en mi cabeza cuando coloqué a mi hija en su parque infantil y las verduras congeladas en el frigorífico, y, al escribir la historia, encontré que salía rápida y fácilmente, yendo de principio a fin sin pausa.

Ateniéndonos a esta descripción, parece que este golpe de inspiración fuese sólo una manifestación aislada de genio. Ahora bien, según la biógrafa Ruth Franklin (“The lottery letters”, The New Jorker), la propia Shirley Jackson habría reconocido otro origen para su historia: “Después de recibir una carta de alabanza de su profesor universitario H. W. Herrington, ella le contestó que la idea se le había ocurrido en su curso de folclore”.

Lo más probable es que ambas cosas sean ciertas. El sacrificio del chivo expiatorio forma parte de la tradición de muchas culturas, por lo que tanto sus manifestaciones antiguas como presentes debían formar parte inevitablemente de ese curso de folclore. Las reflexiones previas sobre el tema, así, debieron disparar la imaginación de Shirley Jackson de una manera insospechada aquella mañana de junio. Ahora bien, este momento de inspiración creativa también debía estar conectado con una obsesión fundamental de Shirley Jackson como parece indicar su propia elección de ese curso de folclore y como apunta lo analizado en otros casos similares (podéis ver al respecto mis entradas “Sobre obsesión y creatividad” en el apartado de Claves narrativas)

Shirley Jackson, ante la pregunta sobre de dónde sacaba sus ideas, escribió en Experiencia y ficción (1958):

Las historias se originan en sucesos cotidianos y emociones, y cualquier escritor que tratase de contestar esta cuestión se encontraría relatando, en algún detalle, la historia de su vida. […] Esta traslación de la experiencia dentro de la ficción no es mística. Es, creo, parte reconocimiento y parte análisis.

Buscando en “la historia de su vida” cuando escribe La lotería, encontramos que Shirley Jackson estaba casada con Stanley Edgar Hyman, y que este era judío. En 1948 todavía estaba reciente el final de la Segunda Guerra Mundial y el horror de la persecución nazi a los judíos. Los nazis habían sido derrotados, pero el antisemitismo seguía siendo un sentimiento compartido por cientos de miles de norteamericanos (basta recordar el notorio compromiso de Henry Ford con el nazismo). Shirley Jackson y su familia vivieron ciertos episodios desagradables por esta causa, pero también por su personalidad poco sujeta a las convenciones que amaban sus vecinos. Se cuenta que Shirley Jackson le habría dicho directamente a un amigo que La lotería era una historia sobre el antisemitismo, aunque esto ella nunca lo confirmó.

Lo que sí escribió en Experiencia y ficción, al realizar el análisis crítico del cuento de una alumna suya sobre el sorteo de una magnífica colcha tejida a mano, tan lejos y tan cerca a la vez de lo que cuenta ella en La lotería, es la siguiente observación sobre las participantes de ese sorteo:

Las sigo llamando “mujeres del pueblo”, por cierto; no quiero decir con ello que sean primitivas, o sin educación o faltas de sofisticación; pienso en ellas como en un grupo estrechamente unido, centrado en sus propias preocupaciones, y tan hostil a los extraños como cualquiera de nosotros.

En La lotería no hay ningún extraño como en la historia de su alumna, pero todos, a la vez que se conocen de siempre, son extraños entre sí y para sí mismos. El protagonista de La lotería es el grupo que se impone como realidad total a sus miembros, aplastando su individualidad a cambio de un sentimiento de pertenencia a un destino común. Ese destino lo sella el crimen ritual que llevan a cabo mediante su macabro sorteo de lotería. En la culpa compartida por la negación de la humanidad del otro, que es la negación de su propia humanidad, se reafirma el grupo como un puro ente de supervivencia. Es en ese oscuro mecanismo donde la autora reconoce y analiza, en el espejo del mito, actitudes próximas que, por eso mismo, resultan tan escalofriantes. Muestra así, con particular acierto y crudeza, cómo bajo el barniz civilizado de nuestras relaciones sociales asoman los colmillos de un animal sediento de sangre que fía su suerte a oscuras supersticiones, un animal cuyo retrato nos resulta pavorosamente cercano.

Cuentos escogidos Shirley Jackson

 

Cuentos escogidos, de Shirley Jackson
Editorial Minúscula, 2015

“Una historia de amor y oscuridad” (2002), de Amos Oz

Solos. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Solos. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

De mi madre no he hablado casi nunca en toda mi vida hasta ahora, hasta escribir estas páginas. Ni con mi padre, ni con mi mujer, ni con mis hijos ni con nadie. Tras la muerte de mi padre, tampoco hablé apenas de él. Como si hubiese sido un niño expósito.

Una historia de amor y oscuridad
Amos Oz

Amos Oz publicó en 2002, ya en plena madurez de su vida con más de sesenta intensos años a sus espaldas, este impresionante relato autobiográfico. Sigue leyendo

“The square” (2017), de Ruben Östlund: el poder irreverente de la risa

The square. Cartel de la película.

The square. Cartel de la película.

Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.

Groucho Marx

La delicadeza, como dicen los filósofos, es una cáscara de plátano a los pies de la verdad.

Una mujer para dos (1933)
Ernst Lubitsch, director; Ben Hecht, guionista.

Christian es el director de un museo de arte contemporáneo en Estocolmo. Está ilusionado con su última adquisición: The square, una instalación que consiste en un cuadrado trazado sobre el suelo que pretende ser un espacio consagrado a la solidaridad y la confianza (esta instalación la llevó a cabo hace unos años el propio Ruben Östlund). La reacción de Christian cuando le roban su cartera y el móvil y los acontecimientos que siguen contrastarán y enriquecerán su visión sobre el tema de una manera tan inesperada como duramente crítica. Sigue leyendo

“Por último, el corazón” (2016), de Margaret Atwood: Una comedia distópica

Por último, el corazón. Ilustración Marta Gómez-Pintado

Por último, el corazón. Ilustración Marta Gómez-Pintado

Si la prisión no es una prisión, ¡el mundo de fuera no tiene sentido!

Por último, el corazón
Margaret Atwood

Stan y Charmaine son un matrimonio joven que ha sufrido las consecuencias de la brutal crisis económica que azota Estados Unidos. Viven en un coche. Sólo se tienen el uno al otro, el resto lo han perdido. Cada día es una aventura en busca de la supervivencia. Hasta que ven un anuncio del proyecto experimental Positrón que puede ser su salvación: Sigue leyendo

“La multitud” (1947): Ray Bradbury y el Día del Juicio Final

NOTA: El análisis que sigue sobre La multitud puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, método y mito

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La máquina de escribir debe ser como el tablero de una güija; y tus manos se mueven sobre él y revelan cosas sobre ti mismo que no conoces.

Ray Bradbury entrevistado por James Day.
Day at night (CUNY TV, 1974)

Qué rápido se reúne una multitud, como un iris que se cierra de pronto en el ojo, pensó Spallner.

La multitud (1947)
Ray Bradbury

Ray Bradbury lo pasaba mal dentro de un coche. A la pregunta de por qué no conducía, durante su entrevista con James Day para el programa Day at night, contestó así: Sigue leyendo

“Amy” (La chica detrás del nombre), de Asif Kapadia

Amy Winehouse. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Amy Winehouse. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

“Cantar siempre ha sido importante para mí, pero nunca pensé: “Me gusta cantar, seré una cantante.” Sólo pensaba: “Tengo suerte de tener algo que pueda hacer siempre que quiera hacerlo. Soy afortunada de tenerlo.” Pero no pensaba que sería una decisión profesional.”

Amy Winehouse

Amy Winehouse causó un gran impacto dentro del mundo del jazz con su álbum de debut Frank, en el año 2003, cuando apenas contaba veinte años. Durante un tiempo pudo dedicarse a su pasión, la música, sin tener que pagar el amargo tributo por su fama que poco después la llevaría a ser objeto de continuo acoso de la prensa sensacionalista, sirviendo de carnaza para sus titulares escandalosos. Fue en esa primera época cuando dijo:

“No creo que vaya a ser famosa. No creo que pueda manejarlo. Probablemente enloquecería.”

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“Los crímenes del lago”, de Gemma Herrero Virto: Sobre la pérdida de la inocencia

Ouija. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Los crímenes del lago. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Hay personas que dicen no tenerle miedo a los fantasmas: las que son lo bastante necias para creer que no existen.

Los crímenes del lago
Gemma Herrero Virto

Pero nuestro amor era mucho más fuerte que el amor
de aquellos que eran mayores que nosotros.

Annabel Lee
Edgar Allan Poe

Eric, el joven protagonista de esta novela, es expulsado del paraíso de su niñez cuando, con doce años, su primer amor, Anne Austen, es asesinada en Swanton, una tranquila población junto a un gran lago, en el primero de una serie de asesinatos que volverán del revés su mundo. Quince años después, el asesino sigue sin aparecer Sigue leyendo

“Casa tomada” (1951): Julio Cortázar y el laberinto

NOTA: El análisis que sigue sobre Casa tomada puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Casa tomada, de Julio Cortázar

Casa tomada, de Julio Cortázar. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La gran mayoría de mis cuentos fueron escritos —cómo decirlo— al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.

Algunos aspectos del cuento
Julio Cortázar

Julio Cortázar escribió su cuento Casa tomada después de un sueño. Su relato de esta experiencia en su entrevista con Joaquín Soler Serrano en el programa de TVE “A fondo” (1977) permite conocer de primera mano cómo llegó al papel lo que empezó como una pesadilla: Sigue leyendo

“Perfil asesino”, de John Connolly: la novela negra metafísica

Perfil asesino, de John Connolly

Perfil asesino, de John Connolly. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Grace Peltier, antigua conocida del detective Charlie Parker, el protagonista de esta novela, tercera de una larga serie que ya cuenta con dieciséis títulos, ha aparecido muerta en su coche. La versión oficial es que se trata de un suicidio, pero su padre tiene motivos para creer que ha sido asesinada. Grace estaba investigando a una secta, la Hermandad, a la que creía vinculada con la extraña desaparición en 1964 de los Baptistas de Aroostoock, un pequeño grupo religioso de cuyos miembros nadie ha vuelto a tener noticias. Hasta que un movimiento de tierras accidental desentierra sus cadáveres en el bosque. Sigue leyendo

“Clavícula”, de Marta Sanz: Dolor y rebeldía

“Voy a contar lo que me ha pasado y lo que no me ha pasado.
La posibilidad de que no me haya pasado nada es la que más me estremece.”

Clavícula
Marta Sanz

“En el reino animal, la regla es: comed o sed comidos; en el reino humano: definid o sed definidos.”

El segundo pecado
Thomas Szasz

Clavícula, de Marta Sanz. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Clavícula. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Durante un vuelo transoceánico, Marta Sanz siente un dolor en su clavícula que no puede atribuir a ninguna causa específica. Comienza así una pesadilla donde la autora se verá enfrentada a sus peores demonios mientras busca un diagnóstico para el fiero dolor que la acosa. Sigue leyendo