Julio Ramón Ribeyro y el arte del cuento

Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro

Mientras esperaba, recordó las recomendaciones de su jefe: nada de amenazas, cortesía señorial, espíritu de conciliación, confianza contagiosa. Todo esto para no intimidar al deudor, regresar con la dirección exacta y poder iniciar el juicio y el embargo.

Dirección equivocada
Julio Ramón Ribeyro

Es penoso irse del mundo sin haber adquirido una sola certeza. Todo mi esfuerzo se ha reducido a elaborar un inventario de enigmas.

Dichos de Luder
Julio Ramón Ribeyro

Julio Ramón Ribeyro veía su obra como el encuentro de sus lecturas (Kafka, Poe, Flaubert, etc.) y su experiencia, que le había de llevar, inevitablemente, por su propio camino. Un temprano viaje a Europa amplió su visión del mundo y le reveló en primera persona la dura realidad que hasta ese momento le había velado su procedencia acomodada. Se lo contó así al poeta César Calvo en una entrevista en 1971:

En 1954, cuando viajé a París, se operó definitivamente un gran cambio en mí. Esto se debió, en gran parte, al hecho de que tuve que trabajar en oficios penosos… Fui obrero en una estación de ferrocarril, portero en un hotel sórdido. Comprendí la vida durísima del que tiene que trabajar ocho o diez horas diarias, usando sus brazos, su fuerza física, y después no le queda tiempo ni curiosidad para leer ni educarse, ni para ir a un espectáculo, y lo único que le provoca es quedarse a dormir. Me di cuenta de que era una situación despiadada y sin salida, que los trabajadores en nuestro mundo llamado libre estaban como exonerados del porvenir y que eso se debía cambiar radicalmente.

La publicación de Los gallinazos sin plumas en 1955, una descripción brutal y desgarradora de la miseria en los suburbios de Lima, su ciudad natal, marcará el inicio de una trayectoria en la que el compromiso de Ribeyro con los que no tienen voz será una constante en su obra. Décadas después llamará a la extensa y magnífica antología de sus cuentos La palabra del mudo, remarcando esta vocación literaria de dar voz a quien no la tiene.

El autor de Los gallinazos sin plumas, La insignia, El banquete, El jefe, De color modesto, Alienación o Silvio en El Rosedal, por citar sólo algunas de sus obras maestras, comparte, en la introducción de La palabra del mudo, las claves de su visión del cuento, de las que sus propias creaciones son la mejor muestra: el cuento debe contar una historia, si es inventada debe parecer real y si es real inventada, el cuento debe ser breve, directo, mostrar un conflicto decisivo para el personaje y conducir inevitablemente hacia un único desenlace por sorprendente que pueda resultar.

La pluralidad de voces presente en la narrativa de Ribeyro expresa a su vez la continua interrogación que se hace el autor, en su plano más íntimo, sobre el mundo que le rodea y el sentido de su experiencia.

El 3 de junio de 1950, cuando apenas tenía veinte años, Ribeyro escribió en su diario, publicado cuatro décadas después con el revelador título de La tentación del fracaso:

Sólo ansío viajar. Cambiar de panorama. Irme donde nadie me conozca. Aquí ya soy definitivamente como han querido que sea. Conforme me aleje irán cayendo mis vestiduras, mis etiquetas y quedaré limpio, desnudo, para empezar a ser distinto, como yo quisiera ser. Pero, ¿adónde ir? Si llevo dentro de mí el germen de todo mi destino, ¿para qué hacer rodar por todos los paisajes, como un circo ambulante, el espectáculo de mi vida equivocada?

En 1977, veintisiete años después, Ribeyro escribió Silvio en El Rosedal, en el que su protagonista, que uno puede imaginar fácilmente como un reflejo del propio escritor, emprenderá un viaje que, por un azar de las circunstancias (una hacienda que hereda: “A Silvio le cayó esta propiedad como un elefante desde un quinto piso”), desembocará en una búsqueda de una clave que le dé un sentido a su vida. Descifrar el supuesto mensaje escrito en el rosedal del jardín de esta hacienda heredada será la excusa que permitirá a Silvio explotar sus múltiples potencialidades para acabar regresando siempre al punto de partida después de cada intento como un Sísifo sediento de trascendencia y eternamente atado a su propia intrascendencia. La relación de Silvio con ese rosedal no parece muy diferente a la de Ribeyro con su propia obra, en la que su insistencia en convertirse en el autor que le gustaría leer (en sus propias palabras en su Autocrítica: “Escribir, después de todo, no es otra cosa que inventar un autor a la medida de nuestro gusto”) da una unidad a su vida, que se empeña en no ofrecer certezas a las que agarrarse en su rumoroso devenir. La mirada de Ribeyro es así una mirada deliberadamente clásica:

Nunca he tenido las pretensiones de ser un pionero o un innovador. […] Vanguardia y retaguardia no tienen para mí ningún sentido. Lo importante es ser fiel a mis impulsos y transmitir, simplemente, el rumor de la vida.

Gracias a esa fidelidad a sí mismo Ribeyro consigue que, al leerle, nos conozcamos un poco más, pues es imposible no sentir a Ribeyro como a un amigo, y como él mismo escribió sobre los amigos en su diario: “Cada amigo es un espejo que nos refracta desde un ángulo distinto”. La pobreza extrema, el racismo, las componendas de la política, la búsqueda existencial, la derrota, la locura, estos y el resto de temas que toca Ribeyro nos devuelven un reflejo de lo que somos, a ratos terrible y otras humorístico, pero siempre desde la comprensión y empatía de su mirada singular.

La palabra del mudo

“Food Inc.” (2008), de Robert Kenner: un excelente documental de difícil digestión

Cartel de Food, Inc.

Cartel de Food, Inc.

Aquí me huele a dinero.

Vince Edwards, criador de pollos

Vince Edwards es un criador de pollos de Kentucky que trabaja para la multinacional Tyson Foods, una de las gigantes del sector. Tiene unos trescientos mil pollos. Es un hombre al que se ve orgulloso de lo que hace y que está deseando mostrar su pequeño imperio.

Si puedes criar un pollo en cuarenta y nueve días, ¿para qué utilizar otro que tarda tres meses? […] Estos pollos no ven nunca la luz del sol.

Los pollos no ven la luz del sol y nosotros no los vemos a ellos.

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“Liquidación final” (2012), de Petros Márkaris: Un método novedoso para acabar con la corrupción

Liquidación final, ilustración de Marta Gómez-Pintado

Liquidación final. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Comprenderá que no podíamos cobrarle a un pariente de un viceministro.

Liquidación final
Petros Márkaris

Lo que está ocurriendo tras la llamada crisis de 2008 recuerda a esos juicios en los que un juez y un fiscal comprados le hacen el trabajo a la defensa y es la víctima la que acaba siendo juzgada y condenada a pagar por los desmanes ajenos. Sigue leyendo

“La lotería” (1948): Shirley Jackson y la más antigua de las terapias de grupo

NOTA: El análisis que sigue sobre La lotería puede arruinar su lectura a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

La lotería. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La lotería. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Shirley Jackson escribió su relato La lotería en junio de 1948. El 28 de ese mismo mes lo publicaba el semanario The New Yorker. El escándalo y el éxito fueron inmediatos. El semanario recibió en los siguientes días el mayor aluvión de cartas de su historia. Muchas eran de suscriptores indignados que querían darse de baja. Sigue leyendo

“Una historia de amor y oscuridad” (2002), de Amos Oz

Solos. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Solos. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

De mi madre no he hablado casi nunca en toda mi vida hasta ahora, hasta escribir estas páginas. Ni con mi padre, ni con mi mujer, ni con mis hijos ni con nadie. Tras la muerte de mi padre, tampoco hablé apenas de él. Como si hubiese sido un niño expósito.

Una historia de amor y oscuridad
Amos Oz

Amos Oz publicó en 2002, ya en plena madurez de su vida con más de sesenta intensos años a sus espaldas, este impresionante relato autobiográfico. Sigue leyendo

“The square” (2017), de Ruben Östlund: el poder irreverente de la risa

The square. Cartel de la película.

The square. Cartel de la película.

Disculpen si les llamo caballeros, pero es que no les conozco muy bien.

Groucho Marx

La delicadeza, como dicen los filósofos, es una cáscara de plátano a los pies de la verdad.

Una mujer para dos (1933)
Ernst Lubitsch, director; Ben Hecht, guionista.

Christian es el director de un museo de arte contemporáneo en Estocolmo. Está ilusionado con su última adquisición: The square, una instalación que consiste en un cuadrado trazado sobre el suelo que pretende ser un espacio consagrado a la solidaridad y la confianza (esta instalación la llevó a cabo hace unos años el propio Ruben Östlund). La reacción de Christian cuando le roban su cartera y el móvil y los acontecimientos que siguen contrastarán y enriquecerán su visión sobre el tema de una manera tan inesperada como duramente crítica. Sigue leyendo

“Por último, el corazón” (2016), de Margaret Atwood: Una comedia distópica

Por último, el corazón. Ilustración Marta Gómez-Pintado

Por último, el corazón. Ilustración Marta Gómez-Pintado

Si la prisión no es una prisión, ¡el mundo de fuera no tiene sentido!

Por último, el corazón
Margaret Atwood

Stan y Charmaine son un matrimonio joven que ha sufrido las consecuencias de la brutal crisis económica que azota Estados Unidos. Viven en un coche. Sólo se tienen el uno al otro, el resto lo han perdido. Cada día es una aventura en busca de la supervivencia. Hasta que ven un anuncio del proyecto experimental Positrón que puede ser su salvación: Sigue leyendo

“La multitud” (1947): Ray Bradbury y el Día del Juicio Final

NOTA: El análisis que sigue sobre La multitud puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, método y mito

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La máquina de escribir debe ser como el tablero de una güija; y tus manos se mueven sobre él y revelan cosas sobre ti mismo que no conoces.

Ray Bradbury entrevistado por James Day.
Day at night (CUNY TV, 1974)

Qué rápido se reúne una multitud, como un iris que se cierra de pronto en el ojo, pensó Spallner.

La multitud (1947)
Ray Bradbury

Ray Bradbury lo pasaba mal dentro de un coche. A la pregunta de por qué no conducía, durante su entrevista con James Day para el programa Day at night, contestó así: Sigue leyendo

“Amy” (La chica detrás del nombre), de Asif Kapadia

Amy Winehouse. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Amy Winehouse. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

“Cantar siempre ha sido importante para mí, pero nunca pensé: “Me gusta cantar, seré una cantante.” Sólo pensaba: “Tengo suerte de tener algo que pueda hacer siempre que quiera hacerlo. Soy afortunada de tenerlo.” Pero no pensaba que sería una decisión profesional.”

Amy Winehouse

Amy Winehouse causó un gran impacto dentro del mundo del jazz con su álbum de debut Frank, en el año 2003, cuando apenas contaba veinte años. Durante un tiempo pudo dedicarse a su pasión, la música, sin tener que pagar el amargo tributo por su fama que poco después la llevaría a ser objeto de continuo acoso de la prensa sensacionalista, sirviendo de carnaza para sus titulares escandalosos. Fue en esa primera época cuando dijo:

“No creo que vaya a ser famosa. No creo que pueda manejarlo. Probablemente enloquecería.”

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“Los crímenes del lago”, de Gemma Herrero Virto: Sobre la pérdida de la inocencia

Ouija. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Los crímenes del lago. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Hay personas que dicen no tenerle miedo a los fantasmas: las que son lo bastante necias para creer que no existen.

Los crímenes del lago
Gemma Herrero Virto

Pero nuestro amor era mucho más fuerte que el amor
de aquellos que eran mayores que nosotros.

Annabel Lee
Edgar Allan Poe

Eric, el joven protagonista de esta novela, es expulsado del paraíso de su niñez cuando, con doce años, su primer amor, Anne Austen, es asesinada en Swanton, una tranquila población junto a un gran lago, en el primero de una serie de asesinatos que volverán del revés su mundo. Quince años después, el asesino sigue sin aparecer Sigue leyendo

“Casa tomada” (1951): Julio Cortázar y el laberinto

NOTA: El análisis que sigue sobre Casa tomada puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Casa tomada, de Julio Cortázar

Casa tomada, de Julio Cortázar. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La gran mayoría de mis cuentos fueron escritos —cómo decirlo— al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.

Algunos aspectos del cuento
Julio Cortázar

Julio Cortázar escribió su cuento Casa tomada después de un sueño. Su relato de esta experiencia en su entrevista con Joaquín Soler Serrano en el programa de TVE “A fondo” (1977) permite conocer de primera mano cómo llegó al papel lo que empezó como una pesadilla: Sigue leyendo

“Perfil asesino”, de John Connolly: la novela negra metafísica

Perfil asesino, de John Connolly

Perfil asesino, de John Connolly. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Grace Peltier, antigua conocida del detective Charlie Parker, el protagonista de esta novela, tercera de una larga serie que ya cuenta con dieciséis títulos, ha aparecido muerta en su coche. La versión oficial es que se trata de un suicidio, pero su padre tiene motivos para creer que ha sido asesinada. Grace estaba investigando a una secta, la Hermandad, a la que creía vinculada con la extraña desaparición en 1964 de los Baptistas de Aroostoock, un pequeño grupo religioso de cuyos miembros nadie ha vuelto a tener noticias. Hasta que un movimiento de tierras accidental desentierra sus cadáveres en el bosque. Sigue leyendo

“Clavícula”, de Marta Sanz: Dolor y rebeldía

“Voy a contar lo que me ha pasado y lo que no me ha pasado.
La posibilidad de que no me haya pasado nada es la que más me estremece.”

Clavícula
Marta Sanz

“En el reino animal, la regla es: comed o sed comidos; en el reino humano: definid o sed definidos.”

El segundo pecado
Thomas Szasz

Clavícula, de Marta Sanz. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Clavícula. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Durante un vuelo transoceánico, Marta Sanz siente un dolor en su clavícula que no puede atribuir a ninguna causa específica. Comienza así una pesadilla donde la autora se verá enfrentada a sus peores demonios mientras busca un diagnóstico para el fiero dolor que la acosa. Sigue leyendo

Misery: las mil y una noches de Stephen King

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Misery: las mil y una noches de Stephen King

Soy tu fan número uno. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

No era Annie quien era Sherezade. Era él.
Misery

Ves algo, entonces hace clic con otra cosa, y de ahí saldrá una historia. Pero nunca sabes cuándo va a ocurrir.
El arte de la ficción. Entrevista. Paris Review. 2006

Stephen King

Sea cuando sea el momento en el que surge una historia, reconocemos siempre esa conexión entre un elemento nuevo y esa otra cosa que ya estaba en nosotros con una sensación única que nos transporta inmediatamente a una dimensión paralela que escapa al tiempo y lugar en el que nos encontramos. Lo que está detrás de esta súbita iluminación suele ser una obsesión personal sobre algún tema. De pronto una vaga intuición al respecto se concreta en esta conexión que se hace visible a nuestros ojos y que nos asalta inesperadamente. Es algo que nos ocurre despiertos, y que también puede suceder mientras soñamos. Señala el neurocientífico Rodolfo Llinás:

“Cuando estamos despiertos y conscientes, en realidad estamos soñando y esos sueños están siendo dominados por los sentidos que a su vez están gobernados por el mundo exterior. Mientras que cuando dormimos, están gobernados por la memoria.”

Stephen King concibió su novela Misery (1987) durante un sueño, igual que le sucedió a Stevenson con su Jekyll y Hyde. Como explica en Mientras escribo (2000), durante un vuelo a Londres “tuve un sueño sobre un escritor famoso (podía ser yo o no, pero seguro que no era James Caan) que caía en las garras de una fan psicótica.Sigue leyendo

Corazón gigante (2015): cine islandés lleno de humanidad

 

Fúsi

Fotograma de Corazón gigante

 

diálogo Fúsi

Diálogo de Corazón gigante (2015)

La vida no es comedia o tragedia, la vida es una mezcla de ambas cosas. Ni una ni otra se van de vacaciones, siempre están ahí.

Dagur Kári, director de Corazón gigante

Entrevista para el blog El techo del mundo

La tiranía de las productoras de Hollywood y sus estudios de mercado ha llenado la gran pantalla en las últimas décadas de caras guapas e historias políticamente correctas con una profusión de efectos especiales que pretende compensar la falta de tensión dramática que ofrece la suma de tópicos que caracteriza estas producciones.

Corazón gigante es el ejemplo exactamente contrario de esa clase de cine.

Su director, el islandés Dagur Kári, llevaba años queriendo rodar una película con el actor Gunnar Jónsson, que no da el tipo de galán romántico precisamente. Sigue leyendo

Mary Shelley, la madre de Frankenstein

Sobre obsesión y creatividad

La invención, debe admitirse humildemente, no consiste en crear a partir del vacío, sino del caos; los materiales deben, en primer lugar, ser suministrados: puede dar forma a oscuras, informes sustancias, pero no puede crear la sustancia misma.

Prólogo a la tercera edición de Frankenstein o El moderno Prometeo (1831)

Mary Shelley

Mary Shelley y Frankenstein

La sombra de Mary Shelley. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Mary Shelley dio a luz a Frankenstein de una manera que guarda un interesante paralelismo con la forma en la que Stevenson concibió a su Jekyll y Hyde. Estimulada por un reto entre poetas, el rayo que alumbró a su criatura, a través de un profundo estado de ensoñación, obedeció a la obsesión sobre la maternidad de la autora, huérfana de madre y que ya había perdida a su primera hija, sumada a su visión crítica sobre los límites que los hombres están dispuestos a rebasar en nombre de la Ciencia. Sigue leyendo

Basado en hechos reales II

Sobre la suspensión de la credulidad

 

Retrato de Hannah Arendt

Hannah Arendt. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

 

Las mentiras resultan a menudo mucho más verosímiles, más atractivas para la razón, que la realidad, porque quien miente tiene la gran ventaja de conocer de antemano lo que su audiencia espera o desea oír. Ha preparado su historia para el público con la preocupación de hacerla creíble, mientras que la realidad tiene el hábito desconcertante de confrontarnos con lo inesperado, para lo que no estábamos preparados.

Crisis de la República

Hannah Arendt

Resulta tranquilizador hablar de la “suspensión voluntaria de la incredulidad”, como dice Coleridge, porque esto presupone la existencia de un activo espíritu crítico, que sólo desconectamos cuando queremos y por razones de disfrute artístico.

Sin embargo, nuestro espíritu crítico se activa sólo cuando tenemos que tomar decisiones. No andamos cuestionándonos lo que hacemos a cada minuto. Sigue leyendo

Basado en hechos reales

Sobre la suspensión de la incredulidad

Debe preferirse lo imposible verosímil antes que lo posible increíble.

Poética

Aristóteles

“Basado en hechos reales”: cuando vemos esta advertencia al comienzo de una historia nos predispone a creer en la verdad de lo que vamos a ver o leer por increíble que pueda resultar, y también a darle más valor, pues preferimos lo verdadero a cualquier sucedáneo.

Ahora bien, si la historia falla en la exposición de los personajes y la trama, nos empezará a resultar increíble de verdad lo que sucede, por muy basado en hechos reales que esté, y acabaremos poniendo en duda que haya pasado realmente, o pensaremos que ha ocurrido de cualquier otra manera a como nos lo están contando. Sigue leyendo

Chernóbil, Fukushima, Madrid

Incompetencia, secretismo, engaño: así se escribe la historia de los accidentes nucleares

 

No sólo nos engañaban las autoridades, tampoco nosotros queríamos saber la verdad.

Liudmila Dmítrievna Polénskaya, maestra rural

 

No, no eran una pandilla de criminales. Más bien nos encontramos ante una combinación letal de ignorancia y corporativismo.

Vasili Borísovich Nesterenko, ex director del Instituto de Energía Nuclear de la Academia de Ciencias de Belarús

 

Voces de Chernóbil

Svetlana Alexiévich

El accidente nuclear de Chernóbil (1986) marca la fecha del desmoronamiento del poder soviético, lo que en cierta forma resulta muy tranquilizador, porque permite aislar el fenómeno dentro de unos parámetros muy lejanos de los nuestros. Sin embargo, la lectura de Voces de Chernóbil, que ilumina sin duda ese momento de la caída del comunismo, revela igualmente un preocupante parecido de la conducta de la gente bajo un régimen totalitario y bajo otra clase de gobiernos, donde en principio cabría esperar una respuesta diferente ante hechos de una gravedad extrema. Sigue leyendo

“Voces de Chernóbil: Crónica del futuro”, de Svetlana Alexiévich

 

Voces de Chernóbil. Svetlana Alexiévich

Voces de Chernóbil, de Svetlana Alexiévich (Debolsillo, 2015)

Por los caminos nos encontrábamos perros asilvestrados y gatos. A veces se comportaban de manera extraña, no reconocían a los hombres, huían de nosotros. Yo no llegaba a comprender qué les pasaba, hasta que nos ordenaron que disparásemos contra ellos.

Oleg Leóntievich Vorobéi, liquidador

Luego regresamos a casa. Me quité de encima todo aquello, toda la ropa que llevaba, y la tiré a la basura. Pero la gorra se la regalé a mi hijo pequeño. Tanto me la pidió que… No se la quitaba para nada.

Al cabo de dos años, el diagnóstico fue tumor en el cerebro.

El resto lo acabará de escribir usted. No quiero seguir hablando.

Ígor Litvín, liquidador

El mundo que nos rodeaba, antes amoldable y amistoso, ahora infundía pavor. La gente mayor cuando se marchaba evacuada y aún sin saber que era para siempre, miraba al cielo y se decía: “Brilla el sol. No se ve ni humo, ni gases. No se oyen disparos. ¿Qué tiene eso de guerra? En cambio, nos vemos obligados a convertirnos en refugiados…” Un mundo conocido…, convertido en desconocido.

Svetlana Alexiévich

Voces de Chernóbil

Liudmila Ignatenko, la joven viuda de un bombero que fue una de las primeras víctimas del accidente nuclear de Chernóbil, abre esta extraordinaria narración coral sobre la “historia omitida” de esta tragedia moderna cuya última línea no se escribirá hasta dentro de miles de años. Sigue leyendo

Noticias desde el planeta Clarion: The Dorothy Martin Experience

Disonancia cognitiva y bloqueo creativo

 

The Dorothy Martin Experience

Dorothy Martin. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Estamos en Chicago, 20 de diciembre de 1954. Dorothy Martin lidera una secta apocalíptica. A través de la escritura automática, los seres del planeta Clarion llevan meses comunicando con ella y le han hecho saber que este día a medianoche va a ser el fin del mundo. Sigue leyendo

“La Isla sin Mar: el Poblado Dirigido de Fuencarral”: un documental que emociona

“La puerta de casa siempre estaba abierta. Todas las puertas de las casas estaban abiertas. Bueno, a veces llegabas y no había nadie en casa y la puerta estaba cerrada… Pero con la llave puesta por fuera.”

Jesús Polo, director de “La Isla sin Mar”

Niños jugando en el Poblado Dirigido de Fuencarral

La Isla sin Mar: Niños en el barrio

Este excelente documental, hecho con presupuesto cero y toda la pasión, relata la vida de un barrio, el Poblado Dirigido de Fuencarral, desde su comienzo hasta la actualidad, y es un retrato, a la vez, de los profundos cambios experimentados en nuestra sociedad desde finales de los años 50 hasta hoy, unos cambios en los que todos podemos reconocernos fácilmente.

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Vuelve a tu zona de confort

Desmontando un absurdo de nuestros días

Millones de personas viven hoy desplazados de sus hogares por las guerras, hambrunas y persecuciones políticas o religiosas en la mayor crisis de refugiados que se conoce desde el final de la II Guerra Mundial.

Millones de personas también han perdido sus casas, sus trabajos y sus ahorros a consecuencia de la crisis de 2008, que ha traído toda suerte de recortes en la educación, sanidad, salarios, mientras billones del presupuesto público eran destinados a cubrir las pérdidas del sector bancario y financiero en lo que oficialmente se ha llamado rescate y que una mayoría creciente consideramos una estafa, cuyo objetivo básico es enriquecer a unos pocos a costa de volver un infierno la existencia del resto.

En resumen, podemos decir que nos han sacado de una patada de nuestra zona de confort y que todavía estamos recomponiendo la figura después del golpazo. Sigue leyendo