“La lotería” (1948): Shirley Jackson y la más antigua de las terapias de grupo

NOTA: El análisis que sigue sobre La lotería puede arruinar su lectura a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

La lotería. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La lotería. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Shirley Jackson escribió su relato La lotería en junio de 1948. El 28 de ese mismo mes lo publicaba el semanario The New Yorker. El escándalo y el éxito fueron inmediatos. El semanario recibió en los siguientes días el mayor aluvión de cartas de su historia. Muchas eran de suscriptores indignados que querían darse de baja. Sigue leyendo

“La multitud” (1947): Ray Bradbury y el Día del Juicio Final

NOTA: El análisis que sigue sobre La multitud puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, método y mito

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La máquina de escribir debe ser como el tablero de una güija; y tus manos se mueven sobre él y revelan cosas sobre ti mismo que no conoces.

Ray Bradbury entrevistado por James Day.
Day at night (CUNY TV, 1974)

Qué rápido se reúne una multitud, como un iris que se cierra de pronto en el ojo, pensó Spallner.

La multitud (1947)
Ray Bradbury

Ray Bradbury lo pasaba mal dentro de un coche. A la pregunta de por qué no conducía, durante su entrevista con James Day para el programa Day at night, contestó así: Sigue leyendo

“Casa tomada” (1951): Julio Cortázar y el laberinto

NOTA: El análisis que sigue sobre Casa tomada puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Casa tomada, de Julio Cortázar

Casa tomada, de Julio Cortázar. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La gran mayoría de mis cuentos fueron escritos —cómo decirlo— al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.

Algunos aspectos del cuento
Julio Cortázar

Julio Cortázar escribió su cuento Casa tomada después de un sueño. Su relato de esta experiencia en su entrevista con Joaquín Soler Serrano en el programa de TVE “A fondo” (1977) permite conocer de primera mano cómo llegó al papel lo que empezó como una pesadilla: Sigue leyendo

Misery: las mil y una noches de Stephen King

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Misery: las mil y una noches de Stephen King

Soy tu fan número uno. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

No era Annie quien era Sherezade. Era él.
Misery

Ves algo, entonces hace clic con otra cosa, y de ahí saldrá una historia. Pero nunca sabes cuándo va a ocurrir.
El arte de la ficción. Entrevista. Paris Review. 2006

Stephen King

Sea cuando sea el momento en el que surge una historia, reconocemos siempre esa conexión entre un elemento nuevo y esa otra cosa que ya estaba en nosotros con una sensación única que nos transporta inmediatamente a una dimensión paralela que escapa al tiempo y lugar en el que nos encontramos. Lo que está detrás de esta súbita iluminación suele ser una obsesión personal sobre algún tema. De pronto una vaga intuición al respecto se concreta en esta conexión que se hace visible a nuestros ojos y que nos asalta inesperadamente. Es algo que nos ocurre despiertos, y que también puede suceder mientras soñamos. Señala el neurocientífico Rodolfo Llinás:

“Cuando estamos despiertos y conscientes, en realidad estamos soñando y esos sueños están siendo dominados por los sentidos que a su vez están gobernados por el mundo exterior. Mientras que cuando dormimos, están gobernados por la memoria.”

Stephen King concibió su novela Misery (1987) durante un sueño, igual que le sucedió a Stevenson con su Jekyll y Hyde. Como explica en Mientras escribo (2000), durante un vuelo a Londres “tuve un sueño sobre un escritor famoso (podía ser yo o no, pero seguro que no era James Caan) que caía en las garras de una fan psicótica.Sigue leyendo

Mary Shelley, la madre de Frankenstein

Sobre obsesión y creatividad

La invención, debe admitirse humildemente, no consiste en crear a partir del vacío, sino del caos; los materiales deben, en primer lugar, ser suministrados: puede dar forma a oscuras, informes sustancias, pero no puede crear la sustancia misma.

Prólogo a la tercera edición de Frankenstein o El moderno Prometeo (1831)

Mary Shelley

Mary Shelley y Frankenstein

La sombra de Mary Shelley. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Mary Shelley dio a luz a Frankenstein de una manera que guarda un interesante paralelismo con la forma en la que Stevenson concibió a su Jekyll y Hyde. Estimulada por un reto entre poetas, el rayo que alumbró a su criatura, a través de un profundo estado de ensoñación, obedeció a la obsesión sobre la maternidad de la autora, huérfana de madre y que ya había perdida a su primera hija, sumada a su visión crítica sobre los límites que los hombres están dispuestos a rebasar en nombre de la Ciencia. Sigue leyendo

Stevenson: Del diácono Brodie al doctor Hyde

Sobre obsesión y creatividad

Lo que es seguro es que ninguno de los grandes creadores tuvo una idea genial sin haberle destinado muchísimo tiempo previo a pensamientos profundos y obsesivos sobre un tema determinado. De hecho hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiente intelectual y creatividad.

Cómo se usa el cerebro

Facundo Manes

Stevenson no fue un hombre religioso. Fue algo mejor, fue un hombre ético. Un personaje de Bernard Shaw declara que ha dejado atrás el soborno del cielo: Stevenson hubiera podido agregar que ha dejado atrás la amenaza del infierno.

Jorge Luis Borges

El bien y el mal corren por mis venas y me empujan en direcciones opuestas. No quiero sólo una cosa, las quiero todas.

Markheim

Robert Louis Stevenson

Robert Louis Stevenson

Stevenson en el espejo. Ilustración de Marta Gómez-Pintado para la edición de Nórdica Libros de “El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde”

 

Robert Louis Stevenson concibió El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde durante un sueño, como ya he explicado en El alquimista paciente. Ahora bien, ¿por qué, de entre todos sus sueños, fue precisamente ése el que le empujó fuera de su lecho de enfermo para, en un arrebato que le llevó al límite de sus fuerzas, escribir su obra en apenas una semana? ¿Fue una súbita iluminación, sin más conexión con sus circunstancias que, quizás, una mala digestión de la cena de esa noche? ¿O fue el fruto de una ardua deliberación previa que le fue entregado a su imaginación en la inesperada forma de un sueño? Sigue leyendo