«Carcoma» (2021), de Layla Martínez

Portada "Carcoma", Layla Martínez

«La casa entera estaba rabiosa como nosotras, se notaba en cada baldosa y en cada ladrillo».

Carcoma
Layla Martínez

Layla Martínez cuenta en Carcoma la historia de varias generaciones de mujeres de una misma familia. Estas mujeres están atrapadas en una casa maldita que, a la vez, custodia sus más oscuros secretos. A través de la narración directa de abuela y nieta vamos conociendo sus vidas de miseria, marginación y violencia. El aire envenenado que se respira en su casa parece una extensión natural del odio que actúa sobre ellas como una carcoma que las devora enteras. Este odio hunde sus raíces en una doble injusticia: la de los ricos que explotan a los pobres y la de los hombres que explotan a las mujeres.

Nieta y abuela viven rodeadas de apariciones de santos y fantasmas (los primeros dan más miedo). Estos elementos propios del género de terror, como la casa maldita en la que viven, sirven de marco para una denuncia de profundo calado social. La historia de estas mujeres no es la de su sometimiento, sino la de su rebelión frente a la tiranía, por un lado, de los varones de su familia, y, por el otro, de los ricos a los que se ven obligadas a servir.

Carcoma se desarrolla en un entorno rural, en un pueblo de la Alcarria conquense. Ahí todo el mundo se conoce. Por este pueblo ha pasado una guerra y los vientos del progreso de las últimas décadas. Nada de eso ha alterado un ápice el lugar asignado a cada cual dentro de este microcosmos. Abuela y nieta se encuentran en el escalón más bajo de esta sociedad cerrada. Sin embargo, ellas dominan artes oscuras como el mal de ojo y eso les da un poder que les sirve de contrapeso frente al poder material de sus adversarios.

Conocemos la historia de estas dos mujeres por su narración directa en primera persona, que van alternando a lo largo de toda la novela. Layla Martínez pone un gran esmero estilístico en Carcoma. Aligera la puntuación para que prevalezca la sensación de un flujo interno de conciencia. Este efecto está muy logrado. Sin embargo, las dos voces de abuela y nieta tienen demasiada similitud entre ellas, hasta el punto de que se pueden llegar a confundir en muchas ocasiones. Resulta más convincente la de la abuela, que es la que lleva el peso de la historia, con su pasado a cuestas. La nieta queda reducida a un papel secundario y cuesta situarla en un tiempo presente.

Carcoma, de Layla Martínez, es una novela de terror y es una novela sobre la lucha de clases. Gracias a su componente de género, evita caer en el maniqueísmo de los panfletos dogmáticos, en los que los buenos son unos santos y los malos son peores que el demonio. En Carcoma, no hay quien se salve.

«De eso han muerto todos en esta familia, de odios suyos o de los demás, pero siempre de odios».

En resumen, Carcoma, de Layla Martínez, es una novela de terror rural que le da una vuelta a la novela de terror clásica y al ensayo sociológico para quedarse con lo mejor de cada casa y ofrecer una lectura que, pese a su brevedad (son 134 páginas), es de las que dejan larga huella.

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