«Cada mañana al despertar pienso en qué cosa extraordinaria hacer para llamar la atención de la gente, me imagino el día en que me elevaré por el cielo de la ciudad estallando en un espléndido ramillete pirotécnico; ése es el único ideal de mi vida, mi única razón para existir».
Shangai baby Wei Hui
La escritora china Wei Hui publicó Shangai baby con veintisiete años. Su éxito inicial se vio empañado por la condena de los gobernantes de su país. Prohibieron la novela por su alto contenido sexual, tachándola de «decadente, viciosa y esclava de la cultura occidental». Considerada una mala influencia para la juventud china, llegaron a quemar públicamente 40 000 ejemplares del libro. Esta prohibición proyectó a la autora internacionalmente. Shangai baby ha sido traducido a más de treinta idiomas y fue adaptado al cine por el director alemán Berengar Pfahl en el 2007.
Cocó, una joven escritora, es la protagonista de Shangai baby. Está enamorada de Tiantian, un artista atormentado con el que siente una profunda conexión emocional. Sin embargo, Tiantian es impotente y no puede satisfacer a Cocó de la manera que los dos querrían. Cuando Cocó conoce a Mark, un alemán que tiene a la familia lejos, ocurre lo inevitable. Así, Cocó inicia una relación triangular en la que cuerpo y espíritu se escinden, pues sigue amando a Tiantian y no quiere renunciar al placer que Mark le proporciona. Intenta sacarle a cada minuto todo su jugo, consciente de que en cualquier momento puede perderlo todo.
«Cada vez que lo veía pensaba que estaba dispuesta a morir por él, morir debajo de él, cada vez que lo dejaba pensaba que el que debería morir era él».
Wei Hui cita, al comienzo de cada capítulo, a Henry Miller, Milan Kundera o Allen Ginsberg entre otros autores cuya huella se deja sentir en su novela. Shangai baby tiene un marcado tinte existencialista. Está escrita en primera persona, con un lenguaje provocativo a veces, pero en el que prima un gran aliento poético. Transmite una gran sensación de autenticidad, como si Cocó fuese un alter ego de la autora y lo narrado estuviera inspirado en su propia vivencia. De hecho, Wei Hui comentó, al publicar la novela, que esta tenía una importante parte autobiográfica, lo que contribuyó a su éxito. Posteriormente, matizaría la cuestión: ella conocía el ambiente en el que se movían las chicas como Cocó y eso fue lo que le inspiró su historia.
Ese ambiente que Wei Hui retrata, bohemio y moderno, nos ofrece una visión seductora de Shangai, que se hermana literariamente con ciudades como Nueva York o París. Shangai había iniciado en los noventa su transformación en esa ciudad casi futurista que es hoy. Cocó te lleva a dar una vuelta por los lugares de moda de Shangai, pero también por sus rincones favoritos de una ciudad a la que ama y que llegas a amar también viéndola a través de sus ojos.
En resumen, Shangai baby es una novela que sorprende por la libertad con la que está escrita y que engancha por su estilo directo y desinhibido. Además del trío protagonista, otros personajes secundarios, entre los que destaca sobre todo Madonna, una excéntrica millonaria con un oscuro pasado, contribuyen a darle color a la historia. Shangai baby retrata con gran viveza a unos jóvenes que anteponen su visión hedonista al marco tradicional de sus mayores. Sus idas y venidas por Shangai dejan una huella imborrable.