«Novela natural» (1999), de Gueorgui Gospodínov

«La inmodestia de mi deseo consiste en hacer una novela solo compuesta de inicios. Una novela que arranca todo el tiempo, promete algo, llega hasta la página diecisiete y vuelve a empezar».

Novela natural
Gueorgui Gospodínov

El escritor búlgaro Gueorgui Gospodínov venía del campo de la poesía cuando se propuso escribir Novela natural, esta genial e inclasificable obra. El poeta, abrazando el espíritu de apertura que había en su país tras la caída del muro de Berlín y del régimen comunista, se lanza a la libre exploración de la forma novelística. Gospodínov lleva a su máxima expresión aquella afirmación de Miguel de Unamuno: «La novela es un cajón de sastre en el que cabe todo».

«Un zángano… Simplemente es un zángano, por muy majo que sea».

Novela natural tiene tres protagonistas con el mismo nombre. Todos se llaman como Gospodínov, pero ninguno es él. Hay un vagabundo, un editor y un hombre que se encuentra en una crisis existencial porque se está divorciando. Este lleva el peso simbólico del significado del libro. Su divorcio funciona como metáfora del cambio que trae el fin del comunismo, con la ilusión e incertidumbre de un nuevo comienzo. Pero esto solo es una pequeña parte del universo que nos encontramos en Novela natural. Según explica el propio Gospodínov en una nota final del libro:

«Quería escribir una novela en la que entrara de todo (de todo lo que no entra en las novelas), que hubiese una historia natural del váter, historias personales y filosofía antigua, conversaciones oídas a hurtadillas, moscas y cotidianeidad, listas, inicios de novelas. Todo, toda esa anarquía que está en la cabeza de alguien que intenta contar su propia historia inasequible. Una novela sobre la imposibilidad de tener una novela propia».

Gueorgui Gospodínov desarrolla con brillantez cada uno de estos elementos, cuya suma heterogénea da como resultado un conjunto que supera a las partes y que, con un gran sentido del humor, nos pone ante un espejo en el que lo sublime y lo ridículo se dan la mano. O, en palabras del propio Gospodínov, nos pone ante «el laberinto que la mosca crea ahí con su vuelo».

Termino esta invitación para que leas Novela natural con una cita con la que me sentí directamente apelado:

«—Bueno, eso es porque las pelis que veías eran una mierda… Atiende una cosa: uno sabe que una peli vale la pena cuando la cámara entra en el retrete».

Quien quiera adaptar mi novela El cantante que desafinaba al cine ya sabe qué escena es obligatoria 😆

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