“Medicamentos que matan y crimen organizado” (2014), de Peter Gotzsche

medicamentos que matan

La dosis hace el veneno.

Paracelso

Cenas, programas de Educación Médica Continua, asesorías, todo funciona bien pero no olvidemos el cara a cara. Ahí es donde tenemos que estar, sujetando su mano y susurrando en su oído: Neurontin para el dolor, Neurontin para la monoterapia, Neurontin para el bipolar, Neurontin para todo… No quiero oír esa mierda sobre la seguridad.

Un ejecutivo a un vendedor,

El legado del Neurontin — Marketing a través de la desinformación y la manipulación.
Seth Landefeld y Michael Seteinman
Citado por Peter Gotzsche
Medicamentos que matan y crimen organizado

Peter Gotzsche es un médico e investigador danés. Él mismo expone su objetivo al escribir este libro:

Mi libro no trata sobre los beneficios bien conocidos de los medicamentos como nuestros grandes éxitos con el tratamiento de las infecciones, las enfermedades del corazón, algunos cánceres y las deficiencias hormonales como la diabetes de tipo 1. El libro expone un fallo general del sistema causado por el crimen generalizado, la corrupción y una impotente regulación de los medicamentos que necesita unas reformas radicales.

El cuadro que muestra Gotzsche es propio de una película de la mafia y, por momentos, de una película de terror. Pone bajo la lupa ensayos clínicos que sufren serias deficiencias y sesgos en sus planteamientos y análisis, con resultados que son maquillados para minimizar los riesgos sobre la salud y exagerar la eficacia de los medicamentos. Quienes cuestionan las decisiones de las compañías o denuncian su mala praxis se ven abocados a enfrentar un infierno personal que puede arruinarlos de por vida: amenazas, vetos, despidos, campañas de descrédito, pleitos millonarios que duran años… Por el contrario, quienes prefieren mirar hacia otra parte suelen obtener recompensa. Desde los departamentos de marketing, las grandes compañías ponen en nómina a expertos que avalan sus productos fiándose de lo que sus vendedores les cuentan y los animan a promover los usos no autorizados de sus medicamentos. Las autoridades reguladoras actúan como si les preocupase más proteger a la industria que a los pacientes. Los conflictos de intereses se dan una y otra vez entre la industria, los reguladores y los médicos que prescriben sus medicamentos. Se patologizan conductas normales, se inventan nuevas enfermedades…

Estas malas prácticas rinden unos beneficios económicos exorbitantes que compensan de las multas e indemnizaciones que tienen que pagar las compañías por ello. Casos como el de la gripe aviar y el Tamiflu, que Gotzsche considera como «el mayor robo de la historia en Europa», muestran lo dañinas que pueden ser para las arcas públicas. Lo más grave es que pueden llegar a causar verdaderas tragedias. Pone los pelos de punta leer, entre otros, sobre los casos de Vioxx o de Avandia, dos medicamentos, el primero para la artritis y el segundo para la diabetes, que «curaban» a muchos pacientes a base de matarlos por las complicaciones cardíacas que causaban y que los fabricantes ocultaron mientras pudieron (se calcula en muchas decenas de miles los muertos por el uso de estos medicamentos).

Peter Gotzsche, basándose en diferentes estudios, afirma que, en los Estados Unidos y en Europa

«los medicamentos son la tercera causa de muerte después de las enfermedades del corazón y el cáncer».

Las cifras que da pueden discutirse, lo que en ningún caso resta gravedad ni credibilidad a sus duras acusaciones sobre el funcionamiento de las grandes compañías farmacéuticas y las deficiencias en los mecanismos de control de sus productos.

El mismo Gotzsche, como experto en la materia (ha formado parte hasta el año pasado del Instituto Cochrane, una organización sin ánimo de lucro que realiza revisiones sistemáticas de las intervenciones en salud) propone una serie de medidas al final de su libro para acabar con los conflictos de intereses y los demás problemas localizados en este sector clave, unas medidas que, dado el poder actual de la industria, parecen casi pura ciencia ficción.

En definitiva, esta es una lectura de máximo interés para estos tiempos en los que tanta gente deposita en las pastillas una fe mayor que la que los antiguos depositaban en los dioses.

6 comentarios en ““Medicamentos que matan y crimen organizado” (2014), de Peter Gotzsche

  1. ¡Hola! Había escuchado algo sobre este tema de los medicamentos pero no se mucho, solo lo que han comentado algunos doctores en algunos programas. Parece un libro interesante, me lo apunto para cuando quiera leer algo de no ficción y quiera aprender más sobre el tema. ¡Saludos!

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  2. Siempre he pensado que los pacientes de enfermedades terminales son ratas de laboratorios para las industrias de los medicamentos, pues experimentan con ellos diferentes dosis. Y como no les conviene que se curen si consiguen dar con algo eficaz se guardan esa información para ellos. ¿De qué otro modo sino seguirían sacando dinero?
    Interesante libro, y muy buen post. Concuerdo: la gente deposita mucha fe en las pastillas sin saber que a veces está depositando su vida. Saludos Juan 🙂

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    • Si tienen un remedio mágico, lo más probable es que lo vendan a un precio desorbitado. La falta de eficacia de muchos medicamentos suele ser el problema, eso y, en los casos más graves, claro, su peligro para la salud. Este libro es un antídoto para la sobremedicación. Saludos, Coremi 🙂

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