“Liquidación final” (2012), de Petros Márkaris: Un método novedoso para acabar con la corrupción

Liquidación final, ilustración de Marta Gómez-Pintado

Liquidación final. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Comprenderá que no podíamos cobrarle a un pariente de un viceministro.

Liquidación final
Petros Márkaris

Lo que está ocurriendo tras la llamada crisis de 2008 recuerda a esos juicios en los que un juez y un fiscal comprados le hacen el trabajo a la defensa y es la víctima la que acaba siendo juzgada y condenada a pagar por los desmanes ajenos. Resulta un espectáculo tan bochornoso escuchar a nuestros gobernantes explicarnos cómo lo que les mueve es el bien común como escuchar las justificaciones de sus fieles votantes para dejar que el lobo cuide del rebaño. Los primeros saben que, a estas alturas, no engañan a nadie, pero siguen con la comedia igual que los segundos, cuya negación de una realidad que conocen de sobra recuerda a la actitud de los miembros de la orquesta del Titanic que siguieron tocando impertérritos mientras el barco se hundía.

En este estado oficial de felicidad permanente que nos embarga, hechos como el derrumbe de Grecia sólo pueden deberse a ciertas peculiaridades propias de los griegos, que, como es sabido, no levantan cabeza desde que condenaron a Sócrates a beber cicuta. Sin embargo, basta con leerse unas líneas de Petros Márkaris para comprender hasta qué punto la corrupción es un fenómeno tan institucionalizado como global, un fenómeno que tiene unas consecuencias reales y dramáticas para la vida de los ciudadanos.

Petros Márkaris propone un método tan novedoso como eficaz para pelear contra la corrupción en Liquidación final, a través del motorista justiciero que mantendrá en jaque al veterano comisario Kostas Jaritos y que firma su obra como “El Recaudador Nacional”: exigir el pago a los grandes defraudadores del fisco en un plazo inmediato y, si no pagan, proceder a la “liquidación final” de su deuda mediante una flecha envenenada con cicuta. Un procedimiento tan drástico como censurable que este peculiar recaudador de impuestos extenderá a “representantes del mundo de la política, altos cargos públicos y personas que, a lo largo de los años, se han visto beneficiadas por sus contactos dentro del sistema corrupto creado”.

El comisario Kostas Jaritos, el protagonista de ésta y muchas de las novelas de Márkaris, inmerso en una crisis familiar ante el posible exilio forzoso de su hija en busca de una oportunidad laboral que no encuentra en su país, tendrá que lidiar con sus jefes y con unos políticos tan enfadados como asustados ante la falta de progreso de su investigación mientras la simpatía por este peculiar justiciero cala en las calles de Atenas y en más de un lector.

El panorama que se va encontrando el comisario Kostas Jaritos en sus pesquisas mientras deambula de arriba abajo por una Atenas sacudida por los estragos de la brutal crisis económica es desolador, sin embargo, su mirada llena de sentido común nos convence de que todavía hay espacio para la esperanza. Petros Márkaris dibuja en este comisario tenaz y paciente al verdadero héroe de nuestro tiempo, un ciudadano honrado que lucha por mantenerse a flote en un mundo que hace aguas por todas partes.

Liquidacion final Tusquets

Liquidación final (2012) es la segunda novela de la trilogía sobre la crisis que ha escrito Petros Márkaris: la completan Con el agua al cuello (2011) y Pan, educación y libertad (2013), todas editadas por Tusquets en español.

Traducida por Ersi Marina Samará Spiliotopulu.

2 comentarios en ““Liquidación final” (2012), de Petros Márkaris: Un método novedoso para acabar con la corrupción

  1. Wow, alguien que me leyó la mente y llevó mi idea al papel :-O pues a la lista de pendientes sin vacilar, a propósito voy a citarte: “Resulta un espectáculo tan bochornoso escuchar a nuestros gobernantes explicarnos cómo lo que les mueve es el bien común como escuchar las justificaciones de sus fieles votantes para dejar que el lobo cuide del rebaño. Los primeros saben que, a estas alturas, no engañan a nadie, pero siguen con la comedia igual que los segundos” es exactamente lo que sucede en mi país, triste realidad así pues compartimos este desencanto. Qué ganas de que exista ese motorista justiciero. Un placer leerte como siempre, saludos 🙂

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