The blogger recognition award: Mis blogs favoritos

Logo de The blogger recognition award

Coremi, de Saltos en el viento, me ha nominado a este premio en su entrada Blogs que recomiendo sin pestañear. Además de darle las gracias por acordarse de mí, yo también recomiendo su blog sin pestañear. Coremi tiene un gusto tan excelente como variado, sus análisis son certeros y transmite siempre una calidez al escribir que me lleva a dudar de que exista el invierno donde ella vive. Enlazo, como muestra, su entrada sobre la serie My mad fat diary.

Respondo un par de preguntas y nomino a mis favoritos, siguiendo la dinámica de esta propuesta:

¿Cómo comenzó mi blog?

Mi blog comenzó porque escuchaba a muchas personas inteligentes decir que querían “salir de su zona de confort” y a mí me acababan de echar a patadas de mi “zona de confort” y no entendía por qué nadie iba a desear algo tan poco recomendable. Fue fácil desnudar la manipulación ideológica detrás de ese absurdo mantra con mi receta favorita: el estudio de la construcción dramática. Me ayudé de Aristóteles para explicarlo y fue muy divertido (Vuelve a tu zona de confort). Sigue leyendo

Vuelve a tu zona de confort

Desmontando un absurdo de nuestros días

Millones de personas viven hoy desplazados de sus hogares por las guerras, hambrunas y persecuciones políticas o religiosas en la mayor crisis de refugiados que se conoce desde el final de la II Guerra Mundial.

Millones de personas también han perdido sus casas, sus trabajos y sus ahorros a consecuencia de la crisis de 2008, que ha traído toda suerte de recortes en la educación, sanidad, salarios, mientras billones del presupuesto público eran destinados a cubrir las pérdidas del sector bancario y financiero en lo que oficialmente se ha llamado rescate y que una mayoría creciente consideramos una estafa, cuyo objetivo básico es enriquecer a unos pocos a costa de volver un infierno la existencia del resto.

En resumen, podemos decir que nos han sacado de una patada de nuestra zona de confort y que todavía estamos recomponiendo la figura después del golpazo. Sigue leyendo