Vuelve a tu zona de confort

Desmontando un absurdo de nuestros días

Millones de personas viven hoy desplazados de sus hogares por las guerras, hambrunas y persecuciones políticas o religiosas en la mayor crisis de refugiados que se conoce desde el final de la II Guerra Mundial.

Millones de personas también han perdido sus casas, sus trabajos y sus ahorros a consecuencia de la crisis de 2008, que ha traído toda suerte de recortes en la educación, sanidad, salarios, mientras billones del presupuesto público eran destinados a cubrir las pérdidas del sector bancario y financiero en lo que oficialmente se ha llamado rescate y que una mayoría creciente consideramos una estafa, cuyo objetivo básico es enriquecer a unos pocos a costa de volver un infierno la existencia del resto.

En resumen, podemos decir que nos han sacado de una patada de nuestra zona de confort y que todavía estamos recomponiendo la figura después del golpazo.

Pues bien: si alguien, antes de todo esto, nos hubiese dicho que su preocupación principal era que quería salir de su zona de confort habríamos pensado, por sentido común, que eso era un sinsentido.

Ahora, en cambio, cuando alguien dice eso ponemos cara de estar en la onda y asentimos con gesto grave, como si esa fuese una etapa por la que todos pasamos en algún momento: ese momento en el que abres los ojos, maduras y te das cuenta de que tienes que salir de tu zona de confort.

Pues va a ser que no.

Lo que era un sinsentido hace diez años lo sigue siendo ahora, y con mayor motivo si cabe.

Esta expresión, salir de la zona de confort, procede del mundo del coaching, que tiene su origen en los años setenta dentro de la alta competición para ayudar a mejorar el rendimiento de los deportistas profesionales.

Saquemos a nuestra invitada de honor de su zona de confort entre las enseñanzas del coaching y midámosla con otra escuela que estudia las motivaciones del hombre y que para un narrador resulta más cercana: la teoría clásica de construcción dramática.

Aristóteles afirmaba que «la poética es un arte de la imitación de la vida», y por tanto, sus reglas se derivan de la observación de las acciones de los hombres.

La regla básica de la construcción dramática es clara: la necesidad es la que mueve a los personajes. Si no hay necesidad, no hay conflicto. Y sin conflicto, no hay acción (drama, en griego, significa «actuar»).

El sentido de la acción es siempre responder a la necesidad que nos mueve a actuar. Sea la necesidad de fácil o difícil satisfacción, el principio de economía es el que guía nuestra acción. Si tienes sed y estás en tu casa, no te vas a la calle a por agua. ¿Quieres escalar una montaña? Buscas la vía más fácil para hacerlo. ¿Quieres escalarla por su lado más difícil? Buscarás igualmente la manera más sencilla de escalarla dentro de su dificultad (salvo que quieras morir despeñado, en cuyo caso la manera más difícil de escalar la montaña será la más fácil para tu objetivo).

Si estás en tu zona de confort ninguna necesidad te empuja a actuar. Si quieres salir es porque estás incómodo. Y si estás incómodo resulta evidente que ya no estás en tu zona de confort. Tu acción, entonces, querrá reducir tu incomodidad hasta que te vuelvas a sentir en un terreno confortable para ti.

Esta confusión de querer salir cuando ya estás fuera obedece a la clásica estrategia de marketing por la que un producto que reúne todas las virtudes es vendido a un público que sólo debe percibirse a sí mismo bajo la favorecedora luz de su relación con ese producto. Nadie te va a llamar calvo para venderte una solución capilar a tu problema de alopecia, ni te van a llamar gordo si te quieren vender un tratamiento para adelgazar.

¿Qué es lo que no te quieren llamar y qué te están vendiendo con este asunto de salir de la zona de confort?

Los dos siguientes análisis estructurales corresponden a sendas explicaciones sobre la zona de confort y el trayecto que deben seguir quienes salen de ella:

Fuente: Inknowation (si quieres ver el vídeo pincha aquí)

Salir de la zona de confort - Fuente Inknowation

Salir de la zona de confort – Fuente Inknowation

Fuente: Pastor evangélico Cash Luna (vídeo aquí, ojo, es largo)

Salir de la zona de confort - Fuente Luna Cash

Salir de la zona de confort – Pastor Cash Luna

Según la explicación de la gente de Inknowation, estar atascado todos los días en el tráfico, que tu jefe te machaque en la oficina o que pelees con tu pareja «es zona de confort porque es lo que conoces». Vamos, que tú te puedes pensar que estás jodido, pero eso es sólo en apariencia, porque estás en terreno conocido, que es lo que importa. Si la RAE define «confort» como «bienestar o comodidad material» y no como «lo que conoces» es sólo porque los académicos de la lengua se limitan a definir correctamente los significados de las palabras en nuestro idioma, es decir, se niegan a salir de su zona de confort. Así que tu zona de confort es tu zona conocida.

El pastor Cash Luna, por su parte, habla de la zona de comodidad como de un «aparente estado de comodidad que te lleva a la muerte en vida.» Así que, en realidad, tu zona de comodidad es tu zona de la muerte en vida.

Simplificando los esquemas anteriores a origen y meta, tendríamos:

Salir Zona Confort 3

Zona de confort, origen y meta

El orden lógico que subyace a este esquema permite renombrar a la mal llamada zona de confort de una manera más precisa, atendiendo a su meta:

Salir Zona Confort 4

Zona de fracaso

Esto es lo que te están vendiendo: un esquema de búsqueda de éxito. Lo que evitan llamarte: incompetente o fracasado.

Eso es lo peor que te pueden llamar dentro de un credo que santifica la competencia y el éxito como valores supremos, como es el credo de quienes venden esta clase de discurso.

Como nos recuerda el pastor Cash Luna, el destino de los fracasados e incompetentes del mundo ya está escrito en la Biblia, concretamente en la parábola de los talentos:

»29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

»30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.»

Evangelio según San Mateo, 25: 14-30 (Extracto)

Así que, si no quieres el llanto y crujir de dientes, ya estás tardando en salir de tu zona de confort.

Zona de confort

Ilustración de Marta Gómez-Pintado

2 comentarios en “Vuelve a tu zona de confort

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