«Casa tomada» (1951): Julio Cortázar y el laberinto

NOTA: El análisis que sigue sobre Casa tomada puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Casa tomada, de Julio Cortázar
Casa tomada, de Julio Cortázar. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La gran mayoría de mis cuentos fueron escritos —cómo decirlo— al margen de mi voluntad, por encima o por debajo de mi consciencia razonante, como si yo no fuera más que un médium por el cual pasaba y se manifestaba una fuerza ajena.

Algunos aspectos del cuento
Julio Cortázar

Julio Cortázar escribió su cuento Casa tomada después de un sueño. Su relato de esta experiencia en su entrevista con Joaquín Soler Serrano en el programa de TVE A fondo (1977) permite conocer de primera mano cómo llegó al papel lo que empezó como una pesadilla:

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«Perfil asesino» (2005), de John Connolly: la novela negra metafísica

Perfil asesino, de John Connolly

Perfil asesino, de John Connolly. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Grace Peltier, antigua conocida del detective Charlie Parker, el protagonista de esta novela, tercera de una larga serie que ya cuenta con dieciséis títulos, ha aparecido muerta en su coche. La versión oficial es que se trata de un suicidio, pero su padre tiene motivos para creer que ha sido asesinada. Grace estaba investigando a una secta, la Hermandad, a la que creía vinculada con la extraña desaparición en 1964 de los Baptistas de Aroostoock, un pequeño grupo religioso de cuyos miembros nadie ha vuelto a tener noticias. Hasta que un movimiento de tierras accidental desentierra sus cadáveres en el bosque. Sigue leyendo

«Clavícula», de Marta Sanz: Dolor y rebeldía

“Voy a contar lo que me ha pasado y lo que no me ha pasado.
La posibilidad de que no me haya pasado nada es la que más me estremece.”

Clavícula
Marta Sanz

«En el reino animal, la regla es: comed o sed comidos; en el reino humano: definid o sed definidos.»

El segundo pecado
Thomas Szasz

Clavícula, de Marta Sanz. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Clavícula. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Durante un vuelo transoceánico, Marta Sanz siente un dolor en su clavícula que no puede atribuir a ninguna causa específica. Comienza así una pesadilla donde la autora se verá enfrentada a sus peores demonios mientras busca un diagnóstico para el fiero dolor que la acosa. Sigue leyendo

«Misery» (1987): Las mil y una noches de Stephen King

Sobre obsesión, creatividad, sueño y mito

Misery: las mil y una noches de Stephen King

Soy tu fan número uno. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

No era Annie quien era Sherezade. Era él.
Misery

Ves algo, entonces hace clic con otra cosa, y de ahí saldrá una historia. Pero nunca sabes cuándo va a ocurrir.
El arte de la ficción. Entrevista. Paris Review. 2006

Stephen King

Sea cuando sea el momento en el que surge una historia, reconocemos siempre esa conexión entre un elemento nuevo y esa otra cosa que ya estaba en nosotros con una sensación única que nos transporta inmediatamente a una dimensión paralela que escapa al tiempo y lugar en el que nos encontramos. Lo que está detrás de esta súbita iluminación suele ser una obsesión personal sobre algún tema. De pronto una vaga intuición al respecto se concreta en esta conexión que se hace visible a nuestros ojos y que nos asalta inesperadamente. Es algo que nos ocurre despiertos, y que también puede suceder mientras soñamos. Señala el neurocientífico Rodolfo Llinás:

Cuando estamos despiertos y conscientes, en realidad estamos soñando y esos sueños están siendo dominados por los sentidos que a su vez están gobernados por el mundo exterior. Mientras que cuando dormimos, están gobernados por la memoria.

Stephen King concibió su novela Misery (1987) durante un sueño, igual que le sucedió a Stevenson con su Jekyll y Hyde. Como explica en Mientras escribo (2000), durante un vuelo a Londres «tuve un sueño sobre un escritor famoso (podía ser yo o no, pero seguro que no era James Caan) que caía en las garras de una fan psicótica». Sigue leyendo

Mary Shelley, la madre de Frankenstein

Sobre obsesión y creatividad

La invención, debe admitirse humildemente, no consiste en crear a partir del vacío, sino del caos; los materiales deben, en primer lugar, ser suministrados: puede dar forma a oscuras, informes sustancias, pero no puede crear la sustancia misma.

Prólogo a la tercera edición de Frankenstein o El moderno Prometeo (1831)

Mary Shelley

Mary Shelley y Frankenstein

La sombra de Mary Shelley. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Mary Shelley dio a luz a Frankenstein de una manera que guarda un interesante paralelismo con la forma en la que Stevenson concibió a su Jekyll y Hyde. Estimulada por un reto entre poetas, el rayo que alumbró a su criatura, a través de un profundo estado de ensoñación, obedeció a la obsesión sobre la maternidad de la autora, huérfana de madre y que ya había perdida a su primera hija, sumada a su visión crítica sobre los límites que los hombres están dispuestos a rebasar en nombre de la Ciencia. Sigue leyendo

«Voces de Chernóbil» (1997), de Svetlana Alexiévich

Amenaza nuclear. Ilustración de Marta Gómez-Pintado.
Paraíso nuclear. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

«El mundo que nos rodeaba, antes amoldable y amistoso, ahora infundía pavor. La gente mayor cuando se marchaba evacuada y aún sin saber que era para siempre, miraba al cielo y se decía: «Brilla el sol. No se ve ni humo, ni gases. No se oyen disparos. ¿Qué tiene eso de guerra? En cambio, nos vemos obligados a convertirnos en refugiados…». Un mundo conocido…, convertido en desconocido».

Svetlana Alexiévich
Voces de Chernóbil

Voces de Chernóbil cuenta la «historia omitida» del accidente nuclear de Chernóbil cuya última línea no se escribirá hasta dentro de miles de años. Svetlana Alexiévich da la voz a las víctimas de esta tragedia moderna para que ellas mismas nos permitan comprender el terrible alcance de lo ocurrido.

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El alquimista paciente: Stevenson y su Jekyll y Hyde

Sobre escritura y revisión crítica

Tachar una frase con un lápiz de color se hace en un momento y proporciona la adecuada actitud desdeñosa ante la propia prosa, que no debe considerarse sagrada.

Patricia Highsmith

Suspense: Cómo se escribe una novela de intriga

Como ya he explicado aquí nuestro apego emocional a lo que escribimos, sumado a nuestra acentuada tendencia a justificar cuanto hacemos, puede volver una tarea casi ciclópea cambiar una simple coma del propio texto. Si además, ese cambio es sugerido por otro, esta sugerencia puede llegar a tomarse como una verdadera afrenta. Amigos de toda la vida han dejado de dirigirse la palabra después de una crítica mal digerida (uno de los lectores más voraces que conozco dice que, por seguridad personal, casi nunca le comenta a un autor lo que piensa de su obra). Sigue leyendo