Ernst Lubitsch, la censura y los críticos: “Ser o no ser” (1942)

Lubitsch y la censura

El mago Lubitsch. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

El señor Lubitsch es un Nerón jugando con su lira mientras Roma arde.
Bosley Crowther, crítico del New York Times

Una risa no es algo a despreciar.
Greenberg, en Ser o no ser.
Ernst Lubitsch, director y guionista junto con Edwin Justus Mayer

La sátira es algo muy serio, aunque no tanto como los censores y los críticos que velan por las buenas formas en el arte, atañan estas a la moralidad o a la estética. De hecho, cuanto más inmoral y grotesco sea el sistema que defienden, más importante se hace su presencia.

El Código Hays imperaba en Hollywood desde 1934, un código de autocensura que los magnates de la industria cinematográfica de Hollywood habían abrazado con fervor para garantizar la buena marcha de su negocio. Sigue leyendo

“La multitud” (1947): Ray Bradbury y el Día del Juicio Final

NOTA: El análisis que sigue sobre La multitud puede arruinar la lectura de este cuento a quien no lo conozca todavía por la información que aquí se ofrece del mismo. Avisados quedáis 😉

Sobre obsesión, creatividad, método y mito

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La multitud. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

La máquina de escribir debe ser como el tablero de una güija; y tus manos se mueven sobre él y revelan cosas sobre ti mismo que no conoces.

Ray Bradbury entrevistado por James Day.
Day at night (CUNY TV, 1974)

Qué rápido se reúne una multitud, como un iris que se cierra de pronto en el ojo, pensó Spallner.

La multitud (1947)
Ray Bradbury

Ray Bradbury lo pasaba mal dentro de un coche. A la pregunta de por qué no conducía, durante su entrevista con James Day para el programa Day at night, contestó así: Sigue leyendo

Trama y personaje: ¿a quién quieres más?

Una reflexión en clave histórica sobre la relación entre trama y personaje

¿Importa más la trama o el personaje? Robert Mckee, en El guión: sustancia, estructura, estilo y principios de la escritura de guiones, expone brevemente el desarrollo histórico de esta cuestión. Si para Aristóteles era la trama la que prevalecía sobre el personaje, para los novelistas modernos es el personaje quien manda. Sostiene Robert Mckee que este debate es irresoluble, ya que “el planteamiento es engañoso”. Sigue leyendo

El alquimista paciente: Stevenson y su Jekyll y Hyde

Sobre escritura y revisión crítica

Tachar una frase con un lápiz de color se hace en un momento y proporciona la adecuada actitud desdeñosa ante la propia prosa, que no debe considerarse sagrada.

Patricia Highsmith

Suspense: Cómo se escribe una novela de intriga

Como ya he explicado aquí nuestro apego emocional a lo que escribimos, sumado a nuestra acentuada tendencia a justificar cuanto hacemos, puede volver una tarea casi ciclópea cambiar una simple coma del propio texto. Si además, ese cambio es sugerido por otro, esta sugerencia puede llegar a tomarse como una verdadera afrenta. Amigos de toda la vida han dejado de dirigirse la palabra después de una crítica mal digerida (uno de los lectores más voraces que conozco dice que, por seguridad personal, casi nunca le comenta a un autor lo que piensa de su obra). Sigue leyendo

Tópicos: usos atípicos

Tópicos: usos atípicos

Tópicos atípicos

Tópicos atípicos. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

«A veces es mejor partir del tópico que llegar a él.»

Alfred Hitchcock

Los tópicos están presentes en todas las historias, tanto en las que nos emocionan como en las que nos hacen bostezar. De una historia que nos gusta nunca diremos que nos han encantado sus tópicos. Sí diremos de una que nos aburre que es un “topicazo”. Es natural porque los tópicos pueden contribuir decisivamente a ese aburrimiento.

En su relación con el conjunto, los tópicos enmarcan la historia dentro de un género narrativo que conlleva sus propias expectativas. Sigue leyendo

Sorpresa y suspense

Si te gusta cómo empieza una historia, lo primero que querrás saber es cómo acaba. Pero si alguien te cuenta su final antes de tiempo, adiós a la emoción que estabas sintiendo. Si ya sabes lo que va a ocurrir, la emoción desaparece, aunque puedas seguir disfrutando en otros planos. Lo imprevisto y la incertidumbre son lo que mantiene la emoción en una historia. Sin sorpresa ni suspense la expectativa que genera la historia se cumplirá de la manera más previsible, que es también la más aburrida. Sigue leyendo