«El vuelo de la monarca» (2022), de Paula Emmerich

Portada de El vuelo de la monarca, de Paula Emmerich

«―¿Sabes que el tejo es venenoso? ―dijo Eli mientras
observaba al grupo de gente―. Tanto las hojas como las
semillas. Me pregunto si para subsistir debemos ser así de
letales».

El vuelo de la monarca
Paula Emmerich

Paula Emmerich nos proyecta a un futuro próximo en El vuelo de la monarca. Sitúa la acción de su novela en Londres. Transcurre el año 2065. Sequías e inundaciones devastadores han cambiado el paisaje del mundo. La mayoría de la gente busca refugio en las grandes urbes. El gran desarrollo de la ciencia y la tecnología contrasta con la falta de oportunidades y la precariedad. La mayoría sobrevive por un subsidio mínimo del gobierno. El Supermaná y el Viadélum son el pan y circo de esta sociedad futura. El Supermaná evita que la gente muera de hambre, aunque algunos creen que es cancerígeno. El Viadélum es una droga que consigue que los viajes virtuales parezcan reales, sean a una playa paradisíaca o a un planeta lejano. Los estudios sobre los efectos del uso prolongado del Viadélum y de su abuso son inexistentes. Eso está a punto de cambiar.

Eloísa Mars es una joven estudiante de bioquímica que choca continuamente con el academicismo de sus profesores. Eso le causa problemas que ponen en riesgo su futuro profesional. Quiere investigar el Supermaná, saber si es cancerígeno, pero nadie está interesado en ese estudio, que podría acabar con la fuente principal de alimento de la mayoría de la población mundial. Su camino se cruza con el del enigmático Joseph Harding por un acontecimiento imprevisto.

Harding ha hecho una fortuna en el campo de la investigación genética. Está preocupado por su hija, que está enganchada al Viadélum. Le propone a Eloísa que investigue la droga en su tesis doctoral. Eloísa acepta, aunque sabe el rechazo que su estudio va a provocar en el ambiente académico. La primera que está en contra es la profesora Bishop, de la que depende su estudio. Eloísa se mantiene firme. Su interés por la ciencia, a la que en un determinado momento acusa de «servir a un dios oscuro», en su caso sirve a un genuino amor por la verdad:

«Ojalá pudiera evadir la realidad como hace la mayoría. Lo deseo. pero no puedo. Aunque las drogas están a mi disposición, las desprecio con toda mi alma. Para mi, el mundo real es una maldita obsesión».

Samanta, la hermana de Eloísa, es la otra gran protagonista de El vuelo de la monarca. Encarna los valores opuestos a los de su hermana. Samanta es pragmática y ambiciosa, ve el mundo que la rodea tal como es y tiene claro lo que tiene que hacer para volar alto y llevar una existencia con todas las comodidades. Regalar sonrisas a gente que la desprecia, cambiarse la nariz para triunfar como influente, todas las pruebas que se le ponen por delante las encara con su mejor ánimo. Esa visión realista y positiva de sus fortalezas y debilidades despierta la simpatía por ella, incluso ante sus decisiones más cuestionables.

Por contra, Eloísa Mars, con su «visión de túnel», con esa obsesión que la guía y que le hace perder de vista el conjunto en momentos clave, llega a mostrarse muy insensible y fría. Su inconsciencia no parece otra cosa que egoísmo e hipocresía en ciertos momentos, lo que, por otro lado, acrecienta el interés del personaje y de su lucha interior para conquistar el equilibrio personal que ambiciona.

El paisaje londinense trastocado por la sequía, con canales transitables en bicicleta, encuentra su contrapunto en pequeños ecosistemas verdes. Estos lugares están alejados de la ciudad, más allá de las áridas llanuras y los extensos campos amarillos de monocultivo de Supermaná. Los ecologistas guardan un perfil bajo en esta época futura, tras el fracaso de la llamada Revuelta de las Esfinges años atrás.

Esta Revuelta de las Esfinges recuerda acontecimientos actuales en los que activistas ecológicos atacan obras artísticas. Atacar una obra de arte para agitar las conciencias ante la crisis climática es propio de ingenuos sin remedio. Siempre hay gente sin escrúpulos dispuesta a servirse de la estupidez ajena disfrazada de noble idealismo. En El vuelo de la monarca, tanto la madre de Eloísa como Bishop, su profesora, participaron en la revuelta, momento en el que sus caminos se separaron, como Eloísa va a descubrir mientras pelea por encontrar su propio camino.

En una de sus escapadas a ese mundo alejado de la ciudad, Eloísa conoce a una mujer, guía de una comunidad, que predica la ciega aceptación de los designios de la Madre Naturaleza. Eloísa siente un interés grande por esta mujer y su gente. Más adelante, tendrá ocasión de conocerlos bien y de confrontar la visión de Sara, su líder, con la verdad que ella lleva dentro, en una parte final de marcado tono existencial que alcanza momentos de gran belleza y profundidad.

Otros temas que tienen su peso en El vuelo de la monarca son la corrupción del mundo académico, entregado a los intereses de las grandes corporaciones que financian sus estudios, y el desarrollo de la genética como una industria al servicio de los ricos para que sean más altos, más guapos y que vivan más tiempo, a riesgo de que el fantasma de Dorian Gray acabe apareciendo en el espejo.

En definitiva, El vuelo de la monarca, de Paula Emmerich, es una novela sobre ese futuro que casi presentimos a la vuelta de la esquina y que, además de por el interés de la trama y la riqueza temática, destaca, sobre todo, por personajes como Eloísa y Samanta, Eli y Sam, las dos hermanas enfrentadas por lo opuesto de su carácter y sus metas. Ellas, con sus sombras y sus luces, dejan su viva huella en la imaginación del lector de una manera que ya quisieran poder emular drogas como el Viadélum presente en esta distopía.

Blog de la autora: https://paulaemmerich.com/libros

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14 comentarios en “«El vuelo de la monarca» (2022), de Paula Emmerich

  1. Interesante reseña. ¡Las distopías son cada vez más reales!
    Lo del Viadélum me ha recordado una conversación con un amigo, hace ya algunos años, que anda metido en proyectos de AI. Entonces me dijo que en el futuro ya nadie haría turismo ni viajes de placer. Todo sería virtual: sin tener que salir de casa, sin aviones que contaminen y con experiencias hiperrealistas.
    No sé si me gusta ese futuro.
    ¡Un saludo!

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    • Hay un momento en «El vuelo de la monarca» en el que se utiliza como gancho comercial el ritual de los preparativos del viaje, desconocido para la mayoría. Solo los ricos viajan en esa época futura. Los avances en la realidad virtual son bienvenidos, siempre que no acaben suplantando a la propia realidad. Saludos 🙂

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  2. ¡Hola! Acabo de leer este libro hace poco tu opinión es muy completa das una buena idea del contenido del libro. A mí también me gusto mucho y concuerdo contigo en que es un distopía que se siente muy cercana, aunque me costo conectar con los personajes más que a ti. ¡Saludos!

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  3. Hola Juan, yo tengo este libro para leer en vacaciones de verano 🙂
    Leyendo tu reseña tengo una visión más clara de que trata y qué puntos toca. Suena muy interesante, se nota además que disfrutaste la lectura y se me vino a la mente «Dune» pues parece una precuela.
    Oficialmente estamos ante un nuevo episodio de nuestro «Club no oficial de lectura» jajaja
    Saludos 🙂

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    • ¡Hola! Me alegra que estemos en un nuevo encuentro del «Club no oficial de lectura» 🙂 La única versión de «Dune» que conozco es la que se estreno hace poco y no me parece que tenga mucho en común con «El vuelo de la monarca» pero no sabría decir si lo tiene con el libro de Frank Herbert. Espero saber tu opinión en algún momento, yo por lo pronto voy a comentarlo en el wrap up que viene.

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      • Yo también estoy feliz de estar ante un nuevo libro del «Club no oficial de lectura».
        Todo lo que contaba Juan me dio muchos aires de Dune. Comencé dicha novela este verano pero por circunstancias externas la dejé y no la retomé porque requiere paciencia y tiempo libre de estrés por lo que leerla mientras se cumple con las responsabilidades laborales no es lo más recomendable. Es un titán al que le tengo mucho respeto y que su lectura, que no pesada ni enrevesada, pero sí exigente requiere concentración y agudeza mental. Planeo volver a ella en vacaciones 🙂
        En cuanto a «El vuelo de la monarca» también es una de mis lecturas de verano (ya me falta menos, vacaciones vengan a mí) cuando lo lea podré constatar si tiene o no similitudes con la novela de Herbert, le tocará reseña claro…una tradición del Club hacer reseña por triplicado 😉

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      • A mí con Dune me pasa algo parecido, estoy por leerla hace una vida pero como es tan tocho lo voy dejando de lado, para colmo ahora que me gusto la película se me quitaron un poco las ganas de leerlo. En esta época del año todo el mundo esta deseando vacaciones, las fiestas nos dejan sin energía. Espero que disfrute de «El vuelo de la monarca» como nosotros 🙂 ¡Saludos!

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