«Api: Asistente Personal Inteligente» (2024), de Paula Emmerich: humor y tecnología

Portada de "API: Asistente Personal Inteligente", de Paula Emmerich

«No me importaba estar gordo ni desempleado ni sobrevivir con un subsidio del Estado, solo quería sentirme más animado. Tenía que creer en algo».

API: Asistente Personal Inteligente
Paula Emmerich

API: Asistente Personal Inteligente, de Paula Emmerich, nos sitúa en un futuro muy próximo para presentarnos a Raúl, un diseñador gráfico sumido en una crisis vital. Por su treinta cumpleaños su madre le hace un regalo muy especial: API, un Asistente Personal Inteligente. API es un pequeño dispositivo electrónico que se puede colocar en la oreja y que está dotado de un desarrollado motor de Inteligencia Artificial, capaz de interactuar casi como si fuese una persona. Raúl, que ha perdido su trabajo suplido por una IA, acoge con desconfianza a su nuevo y extraño compañero. Pero API está dispuesto a cumplir con su tarea de mentor y lo demuestra desde su puesta en marcha, en la que es Raúl quien tiene que pasar un examen para poder usar sus servicios.

«API me aceptó como usuario. Ejecutó un análisis y me ofreció un diagnóstico coloreando mi existencia con adjetivos poco inspiradores: desempleado, soltero, gordo, alcoholizado, perdido, anodino, desidioso…».

Raúl tiene buen encaje y, sobre todo, muchas ganas de salir del bache en el que está, así que empieza a pedir consejo a API. Este domina todas las artes de los métodos de autoayuda que saturan las redes digitales. Comienza así la odisea de Raúl en busca de la felicidad, experimentando con las diferentes propuestas que le hace API, con nombres tan prometedores como el «Sueño californiano». Pero el sueño parece más una pesadilla hasta que Zulema aparece y abre una puerta a la esperanza.

Código binario reflejado en gafas y frente

Paula Emmerich narra la historia de Raúl en primera persona y logra que el personaje resulte muy cercano. Raúl es consciente de sus limitaciones, debilidades y defectos, pero se lo toma sin dramatismos y su perseverancia en buscar una salida a su situación muestra una gran fuerza de voluntad que trasciende el cuadro gris con el que se presenta. API, por su parte, intenta ejercer su papel de guía con dignidad, pero Raúl le cuestiona a cada paso y eso remueve sus circuitos. Cual Quijote y Sancho, Raúl y API se ven envueltos en situaciones dantescas mientras sus personalidades chocan continuamente llegando a situaciones realmente cómicas.

API: Asistente Personal Inteligente, de Paula Emmerich, es un relato corto que aúna el impacto del cuento y el poder reflexivo de la novela. Escrito con un gran sentido del humor, destacan los diálogos magistrales en una historia que retrata con enorme acierto el terremoto que está provocando en nuestras expectativas vitales el hiperdesarrollo de una tecnología al servicio de una élite pendiente solo de incrementar su saldo bancario sin importarles su coste social. Como escribe Paula Emmerich:

«Las máquinas no van a exterminarnos. Seremos los humanos los que usaremos a las máquinas para convertir en realidad nuestras fantasías más perversas».

Podéis leer el comienzo de API: Asistente Personal Inteligente, de Paula Emmerich, en el siguiente enlace:

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4 comentarios en “«Api: Asistente Personal Inteligente» (2024), de Paula Emmerich: humor y tecnología

  1. Si lo pienso, creo que no me importaría tener una AI sobre el hombro que me fuera dando alguna que otra indicación, o ánimos, o consejo, o conversación (un poco más trabajada que la de Alexa o Siri), o ¿tal vez me hartaría pronto? Creo que intentaría “domesticarla”, llevarla a mi terreno e impediría que supiera demasiado de mí, lo que no sé si sería posible, en realidad. Es un tema que hay que mirar con “visión de futuro” aunque Emmerich lo trate con humor y me parece realmente interesante. Gracias por estas sugerencias lectoras, Juan, un saludo 😊

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