Rewind (1999): Una cena en la que se repite algo más que la comida

 

Rewind, la película

Rewind. Cartel

Nicolás Muñoz dirigió con un presupuesto mínimo esta comedia que transcurre básicamente en un solo escenario, la casa de Andrés, un antenista un tanto fumado y bastante peculiar. El argumento es sencillo. Andrés quiere conquistar a Mónica después de instalarle una antena, invitándola a su casa para cenar junto a una pareja de amigos, pero ella se presenta acompañada de un galán, un profesor de tenis que amenaza con sacarle del partido en el primer intercambio de bola entre los dos. La cena será un desastre, pero Andrés descubre que su cámara de vídeo, con la que está grabando la velada, le permite rebobinar todo lo acontecido y cambiarlo sin que los demás sean conscientes de que están viviendo de nuevo situaciones que acaban de pasar, de manera que, a base de prueba y error, intentará que la velada gire en favor de sus intereses.

La máquina del tiempo, de H.G. Wells (1895) introdujo en la narrativa el tema de los viajes en el tiempo por la puerta grande de la épica y la reflexión moral. Más tarde, películas como Sucedió mañana (1944) de René Clair, o Regreso al futuro (1985) de Robert Zemeckis dan un giro hacia la comedia: la epopeya se desplaza del destino de la humanidad a la meta individual, en el primer caso porque el protagonista debe escapar de su muerte anunciada y en el segundo porque debe conseguir que sus padres se enamoren para que él pueda existir. En el caso de Rewind, la meta individual (conquistar a la chica) tiene un recorrido dramático limitado, en comparación con las inmensas posibilidades que se abren con el recurso narrativo del salto en el tiempo. En este sentido, puede criticarse un tratamiento tan poco ambicioso de un tema que puede dar de sí mucho…

Pero…

Un momento…

Rewind.

Al saltar en el tiempo, Andrés está poniendo en marcha fuerzas que le sobrepasan, tentando peligrosamente su suerte como todo héroe que traspasa el umbral de una zona prohibida, aunque no sea consciente del peligro que corre. Y esto va a tener consecuencias, en un giro tan brillante como inesperado de los acontecimientos. El postre de esta peculiar cena, con un toque digno del mejor Frank Capra, es de los que dejan con ganas de repetir.

Rewind es un ejemplo excelente de cómo un buen guión y unos actores a la altura pueden salir victoriosos frente a las limitaciones impuestas por un presupuesto mínimo.

 

 

2 comentarios en “Rewind (1999): Una cena en la que se repite algo más que la comida

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