Mary Shelley, la madre de Frankenstein

Sobre obsesión y creatividad

La invención, debe admitirse humildemente, no consiste en crear a partir del vacío, sino del caos; los materiales deben, en primer lugar, ser suministrados: puede dar forma a oscuras, informes sustancias, pero no puede crear la sustancia misma.

Prólogo a la tercera edición de Frankenstein o El moderno Prometeo (1831)

Mary Shelley

Mary Shelley y Frankenstein

La sombra de Mary Shelley. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

Mary Shelley dio a luz a Frankenstein de una manera que guarda un interesante paralelismo con la forma en la que Stevenson concibió a su Jekyll y Hyde. Estimulada por un reto entre poetas, el rayo que alumbró a su criatura, a través de un profundo estado de ensoñación, obedeció a la obsesión sobre la maternidad de la autora, huérfana de madre y que ya había perdida a su primera hija, sumada a su visión crítica sobre los límites que los hombres están dispuestos a rebasar en nombre de la Ciencia. Sigue leyendo

Stevenson: Del diácono Brodie al doctor Hyde

Sobre obsesión y creatividad

Lo que es seguro es que ninguno de los grandes creadores tuvo una idea genial sin haberle destinado muchísimo tiempo previo a pensamientos profundos y obsesivos sobre un tema determinado. De hecho hay más relación entre obsesión y creatividad que entre coeficiente intelectual y creatividad.

Cómo se usa el cerebro

Facundo Manes

Stevenson no fue un hombre religioso. Fue algo mejor, fue un hombre ético. Un personaje de Bernard Shaw declara que ha dejado atrás el soborno del cielo: Stevenson hubiera podido agregar que ha dejado atrás la amenaza del infierno.

Jorge Luis Borges

El bien y el mal corren por mis venas y me empujan en direcciones opuestas. No quiero solo una cosa, las quiero todas.

Markheim

Robert Louis Stevenson

Robert Louis Stevenson

Stevenson en el espejo. Ilustración de Marta Gómez-Pintado para la edición de Nórdica Libros de «El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde»

 

Robert Louis Stevenson concibió El extraño caso del Doctor Jekyll y Mr. Hyde durante un sueño, como ya he explicado en El alquimista paciente. Ahora bien, ¿por qué, de entre todos sus sueños, fue precisamente ese el que lo empujó fuera de su lecho de enfermo para, en un arrebato que lo llevó al límite de sus fuerzas, escribir su obra en apenas una semana? ¿Fue una súbita iluminación, sin más conexión con sus circunstancias que, quizás, una mala digestión de la cena de esa noche? ¿O fue el fruto de una ardua deliberación previa que le fue entregado a su imaginación en la inesperada forma de un sueño? Sigue leyendo

«Voces de Chernóbil» (1997), de Svetlana Alexiévich

Amenaza nuclear. Ilustración de Marta Gómez-Pintado.
Paraíso nuclear. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

«El mundo que nos rodeaba, antes amoldable y amistoso, ahora infundía pavor. La gente mayor cuando se marchaba evacuada y aún sin saber que era para siempre, miraba al cielo y se decía: «Brilla el sol. No se ve ni humo, ni gases. No se oyen disparos. ¿Qué tiene eso de guerra? En cambio, nos vemos obligados a convertirnos en refugiados…». Un mundo conocido…, convertido en desconocido».

Svetlana Alexiévich
Voces de Chernóbil

Voces de Chernóbil cuenta la «historia omitida» del accidente nuclear de Chernóbil cuya última línea no se escribirá hasta dentro de miles de años. Svetlana Alexiévich da la voz a las víctimas de esta tragedia moderna para que ellas mismas nos permitan comprender el terrible alcance de lo ocurrido.

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El alquimista paciente: Stevenson y su Jekyll y Hyde

Sobre escritura y revisión crítica

Tachar una frase con un lápiz de color se hace en un momento y proporciona la adecuada actitud desdeñosa ante la propia prosa, que no debe considerarse sagrada.

Patricia Highsmith

Suspense: Cómo se escribe una novela de intriga

Como ya he explicado aquí nuestro apego emocional a lo que escribimos, sumado a nuestra acentuada tendencia a justificar cuanto hacemos, puede volver una tarea casi ciclópea cambiar una simple coma del propio texto. Si además, ese cambio es sugerido por otro, esta sugerencia puede llegar a tomarse como una verdadera afrenta. Amigos de toda la vida han dejado de dirigirse la palabra después de una crítica mal digerida (uno de los lectores más voraces que conozco dice que, por seguridad personal, casi nunca le comenta a un autor lo que piensa de su obra). Sigue leyendo