«La niña perdida» (2014), de Elena Ferrante

Portada de "La niña perdida" de Elena Ferrante

«Era eso que la propia Lila, a veces en broma, a veces en serio, había repetido a menudo: Elena Greco, la amiga estupenda de Raffaella Cerullo».

La niña perdida
Elena Ferrante

La niña perdida, de Elena Ferrante, cierra la tetralogía Dos amigas, el extraordinario viaje literario que sigue las andanzas de Lenù y su amiga Lila a través de la segunda mitad del siglo XX, con Nápoles, su ciudad natal, en el epicentro de su historia. En este último volumen, Lenù nos cuenta qué fue de su vida los últimos treinta años. Tras su divorcio, Lenù vivirá su gran historia de amor con Nino, al que ama desde siempre y que va a resultar muy diferente al hombre que ella se empeña en imaginar que es. Mientras, su relación con Lila fluctuará entre claros y sombras hasta el eclipse total después de que la tragedia golpee a su amiga de una forma particularmente cruel.

Por más éxitos que coseche Lenù en su carrera como escritora, no deja de sentirse como una impostora, obsesionada con la sombra que proyecta Lila sobre ella. Piensa que su amiga tiene el talento que le falta a ella, y que solo su falta de ambición ha impedido que tuviera una carrera brillante. Pero Lila tiene su propio camino. Y, sobre todo, tiene una autenticidad que la hace brillar sin necesidad de tener que demostrar nada a nadie.

«Para escribir hay que desear que algo te sobreviva. Yo ni siquiera tengo ganas de vivir, nunca las he tenido tan fuertes como tú. Si pudiera borrarme ahora, mientras hablamos, estaría más que contenta. Como para ponerme a escribir estoy».

La niña perdida, de Elena Ferrante, tiene dos partes bien diferenciadas. En la primera, Lenù afronta la tormenta por su divorcio y la ruptura con la familia de su marido. Estos son gente influyente que la ha ayudado y ahora le da la espalda. Lenù antepone su carrera literaria al papel de madre, en el que no se deja encasillar. Si en lo profesional le va bien, su historia de amor con Nino, lejos de mostrar su mejor cara, enseña su lado más tortuoso y vulnerable. Pese a que Lila intenta que abra los ojos sobre Nino, ella se empeña en vivir una ilusión cuyo despertar será tan duro como poco romántico. En esta época las dos amigas vuelven a acercarse:

«Me acordé de las mil cosas odiosas por las que habíamos pasado y dejé que la solidaridad recobrara fuerza. Qué derroche sería, me dije, dañar nuestra historia dejando demasiado espacio a los malos sentimientos; los malos sentimientos son inevitables, lo esencial es contenerlos. Volví a acercarme a Lila con la excusa de que a las niñas les gustaba verla».

La segunda parte de La niña perdida está marcada por un suceso terrible que hará que el mundo de Lila no vuelva a ser el mismo. Aunque Lenù intentará ayudar a su amiga, finalmente su relación se rompe. Esto nos devuelve al comienzo de toda esta historia: el largo intervalo que Lenù pasa sin tener noticias de Lila. Su amiga siempre ha sido para ella un espejo acomplejante en el que mirarse. Una vez conocemos lo sucedido, podemos entender tanto a Lila como a Lenù.

Fotograma de "La niña perdida", la cuarta temporada de la serie "Dos amigas"
Fotograma de la cuarta temporada de La amiga estupenda, adaptación televisiva de la saga Dos amigas

Son muchos los temas que toca La niña perdida, de Elena Ferrante. La maternidad, la ambición personal, las trampas del amor, el desencanto político, la corrupción, el vacío existencial… Se respira en La niña perdida el aliento de las grandes novelas del siglo XIX. Ferrante realiza un gran retrato psicológico de las dos amigas protagonistas. Su prosa, siempre incisiva, te pincha incluso en los momentos que parecen más rutinarios. Estos se dan, sobre todo, en la primera parte de la novela. Ahí Lenù llega a resultar empachosa con su pasión por Nino. En cuanto Lila recupera el protagonismo, el ritmo ya no decae hasta el final.

En resumen, Elena Ferrante culmina con La niña perdida una gran obra que es ya un clásico contemporáneo. Condensa entre sus páginas no solo la historia de sus protagonistas, sino también una parte de la historia de Nápoles en la segunda mitad del siglo, en la que es fácil reconocer el eco de nuestra propia historia.

«Ah, qué ciudad, le decía la tía Lina a mi hija, qué ciudad tan espléndida y significativa; aquí se han hablado todas las lenguas, Imma, aquí se ha construido todo y se ha destrozado de todo, aquí la gente no se fía de ninguna charla y es muy charlatana, aquí está el Vesubio que todos los días te recuerda que la más grande empresa de los hombres poderosos, la obra más espléndida, en segundos, el fuego, el terremoto, las cenizas y el mar te la pueden dejar en nada».

Las tres obras que completan, junto a La niña perdida, la tetralogía Dos amigas, de Elena Ferrante, son, por orden cronológico:

  1. La amiga estupenda
  2. Un mal nombre
  3. Las deudas del cuerpo

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