«El infierno del odio» (1963): una obra maestra de Akira Kurosawa

Fotograma de "El infierno del odio", de Akira Kurosawa
Fotograma de «El infierno del odio», de Akira Kurosawa

Akira Kurosawa, el gran maestro del cine japonés, alcanza una de sus cimas creativas en El infierno del odio. Esta película es una adaptación de la novela El secuestro del rey de Ed McBain. El protagonista es Kingo Gondo, un empresario enfrentado a sus socios por el control de su compañía, la National Shoe Company. Gondo pone por delante la calidad del producto frente a la codicia de sus socios. Decide comprar su parte a uno de ellos para hacerse con el control de la empresa. Está dispuesto a arriesgar toda su fortuna. Hasta que recibe la llamada que le va a cambiar la vida: un desconocido le dice que ha secuestrado a su hijo y le exige el pago de un rescate de treinta millones de yenes. Gondo no lo duda, aunque eso suponga su ruina. Pero el secuestrador se ha confundido y, como descubren rápidamente, a quien ha secuestrado es al hijo de su chófer. Gondo se ve enfrentado al mayor dilema de su vida: pagar y arruinarse o dejar que maten al hijo de su empleado.

Cielo e infierno (Tengoku to Jigoku) es la traducción literal del título original de la película, y expresa a la perfección el doble mundo que nos muestra Kurosawa. La acción transcurre en Yokohama. Gondo vive en lo alto de una colina, en una gran casa con todas las comodidades y desde la que se tiene una visión panorámica de toda la ciudad. Al pie de la colina están los barrios pobres. El secuestrador vive ahí y puede ver todos los días el reflejo del sol en los cristales de la casa de su víctima en lo alto de la colina, un paraíso que a él le está vedado. Pero, desde el momento en el que se produce su llamada, cielo e infierno intercambian su lugar, al menos para su víctima. Su casa ya no es una atalaya ni la ciudad a sus pies un terreno conquistado, sino un escenario de pesadilla. Desde su salón puede ver el laberinto de casas en el que se esconde el hombre que desea su ruina.

Cartel de "El infierno del odio" en su versión inglesa ("High and low")

El infierno del odio tiene dos partes bien diferenciadas. La primera, que se extiende hasta la hora de metraje, transcurre en la casa de Gondo. Parece una obra de teatro. Kurosawa logra meternos en la piel de su protagonista, que se debate bajo el peso de la decisión que debe tomar. La segunda parte arranca con una trepidante secuencia en un tren y cuenta la minuciosa investigación policial en busca del secuestrador. Esta investigación da la excusa a Kurosawa para mostrar el ritmo de la vida cotidiana en Yokohama y el contraste con su agitada vida nocturna, poblada de negras sombras y gente de los bajos fondos al acecho de su próxima víctima.

Foto de Akira Kurosawa dando una indicación junto a una cámara durante un rodaje
Akira Kurosawa en un rodaje

Akira Kurosawa rodó El infierno del odio en blanco y negro como había hecho con el resto de su filmografía (su primer trabajo en color fue Dodes’ka-den, en el 70). Sin embargo, Kurosawa utilizó por primera vez el color, mezclándolo con la imagen en blanco y negro, en una secuencia clave de la película, logrando un gran efecto narrativo que será utilizado después por otros directores como Steven Spielberg o Francis Ford Coppola.

Clásico e innovador, Akira Kurosawa nos regala una película inolvidable, un policíaco que es también un drama shakesperiano, con Toshiro Mifune en una de sus más grandes interpretaciones como el atormentado Kingo Gondo. El infierno del odio es una obra imprescindible para cualquier amante del séptimo arte.

Como curiosidad, Spike Lee acaba de estrenar Del cielo al infierno, una adaptación de El secuestro del rey, la novela de McBain. Su película está muy lejos de esta obra maestra de Kurosawa y de los mejores títulos del propio Lee.

Otra curiosidad más: El infierno del odio presta su título a uno de mis capítulos favoritos de El cantante que desafinaba. Todos los capítulos de la novela llevan el título de películas del cine negro. Es un pequeño homenaje por tantos buenos momentos. Pero uno de los títulos es un intruso, me lo he inventado. Si no conocíais la película, ya sabéis que podéis tacharla de la lista de sospechosos 😆

El infierno del odio puede verse actualmente en Filmin.

Os puede interesar también:

4 comentarios en “«El infierno del odio» (1963): una obra maestra de Akira Kurosawa

  1. Esta película la vi hace unos años y me resultó muy curiosa al salirse un poco de los patrones habituales o más típicos de Kurosawa, del que he visto bastantes películas. Es el primer director de cine japonés al que los occidentales solemos acercarnos y nunca decepciona. En mi caso me abrió la puerta a otros como Ozu o Mizoguchi, que descubrí más tarde. En relación con “El infierno del odio” destacar la presencia de Toshiro Mifune, grandísimo actor fetiche de Kurosawa, maravilloso siempre. Bueno Juan, has dado con una de mis pasiones, el cine clásico y Japón es otra… gracias por esta reseña, ahora tendré que ver otra vez la peli, que la tengo algo olvidada. Un saludo 😊

    Le gusta a 1 persona

    • Hola, Eva. Akira Kurosawa es una referencia obligada para los cinéfilos de pro 😆 En mi caso también fue la puerta de entrada para Ozu y compañía. «El infierno del odio» está a la altura de sus más grandes películas, y eso es decir mucho. La temática social y el dilema moral que plantea siguen pareciendo tan actuales como el día de su estreno. Toshiro Mifune lo borda. Es un gusto coincidir con espíritus afines por estos mares internáuticos. Saludos 🙂

      Le gusta a 1 persona

  2. Hola Juan,

    Entro aquí para confesar mi ignorancia. Soólo he visto una peli de Kurosawa (la famosa «Ran», hace ya muchos años) y siempre he sentido que debía interesarme más en el trabajo de este director tan elogiado. Creo que intentaré empezar a remediarlo con este título, tan brillantemente reseñado por ti.

    ¡Un saludo!

    Le gusta a 2 personas

Replica a Eva Cancelar la respuesta