Basado en hechos reales II

Sobre la suspensión de la credulidad

 

Retrato de Hannah Arendt

Hannah Arendt. Ilustración de Marta Gómez-Pintado

 

Las mentiras resultan a menudo mucho más verosímiles, más atractivas para la razón, que la realidad, porque quien miente tiene la gran ventaja de conocer de antemano lo que su audiencia espera o desea oír. Ha preparado su historia para el público con la preocupación de hacerla creíble, mientras que la realidad tiene el hábito desconcertante de confrontarnos con lo inesperado, para lo que no estábamos preparados.

Crisis de la República

Hannah Arendt

Resulta tranquilizador hablar de la “suspensión voluntaria de la incredulidad”, como dice Coleridge, porque esto presupone la existencia de un activo espíritu crítico, que sólo desconectamos cuando queremos y por razones de disfrute artístico.

Sin embargo, nuestro espíritu crítico se activa sólo cuando tenemos que tomar decisiones. No andamos cuestionándonos lo que hacemos a cada minuto. Sigue leyendo