«Tampoco buscaba medallas, solo quería poner su parte para que el mundo fuese un lugar mejor».
El asesino con mala ortografía
Juan Gómez-Pintado
Lidia Cruz es la inspectora de policía protagonista de El asesino con mala ortografía. Tiene cincuenta años, lo que la sitúa dentro de la llamada generación X. Lidia creció en un mundo muy diferente al actual. En ese mundo había pesetas, se fumaba en los bares, nadie circulaba con el cinturón de seguridad en la ciudad, había cabinas de teléfono en vez de móviles, el walkman y el CD eran el último grito en la música, internet solo lo conocían cuatro enterados y los televisores eran tan voluminosos que ocupaban medio salón. En otro orden de cosas, la lucha de las mujeres por la igualdad estaba liberando a toda una generación del yugo bajo el que habían estado sus madres, convivía el miedo a un desastre atómico con la nueva obsesión por el apocalipsis climático y la gente se insultaba y se ofendía tanto como ahora, pero no había redes sociales que lo amplificaran.
«―A unos les gusta pasarse el día encerrados en una oficina, nosotros somos gente de acción. Para ti y para mí, pasar una hora en la oficina es peor que estar en la cárcel».
Lidia Cruz tiene a un milenial de compañero: Lucas Sandoval. Aunque se llevan bien, la diferencia generacional entre ellos provoca ciertos roces, que, en todo caso, se explican más desde la personalidad de cada uno, en la que intervienen otros factores de mayor peso. Lidia tuvo una depresión y estuvo a punto de abandonar el cuerpo de Policía. Está casada y tiene una hija de diecisiete años. Lidia compensa el vacío que siente en su matrimonio con su plena dedicación al trabajo. Por su parte, Lucas es un atractivo soltero al que le gusta pasárselo bien y con una visión muy abierta de las relaciones amorosas. Mientras Lidia, con su instinto infalible, no se conforma con las apariencias y busca siempre la verdad que se esconde detrás, Lucas, más lógico, no tiene problema en dar por concluida una investigación si las pruebas son sólidas y apuntan claramente en una dirección.
Lidia Cruz es una manitas también. Es la única detective que te repara la persiana y te resuelve un caso por el mismo precio. ¿Queréis conocer a esta joya? Podéis pinchar en el enlace y leer las primeras páginas de El asesino con mala ortografía. La novela está disponible en Amazon (gratis con Kindle Unlimited) en formato electrónico, tapa blanda y, ahora también, en tapa dura (el formato premium, ideal para regalo).
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¡Hola! Me encanta que aclararas las generaciones para dejarnos claro que Lidia Cruz es una detective de la vieja escuela que no se anda con tonterías. Su compañero millenial seguro que es un blando XD
Me da curiosidad ver como la detective hará malabares con tener una hija adolescente y un trabajo tan demandante al mismo tiempo, abra que leer el libro para enterarse 😉 ¡Saludos!
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Hola, Noctua. Lidia es de la vieja escuela y Lucas, un novato. Los dos tienen su encanto, como comprobarás cuando los conozcas 😉 Saludos 🙂
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«Y la gente se insultaba y se ofendía tanto como ahora, pero no había redes sociales que lo amplificaran.» Ufff Lidia fue una privilegiada, espero que lo sepa. Te falto decir que la hija de Lidia es centenial y tenías la trinidad generacional completa XD
Saludos 🙂
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Lidia pasa de las redes sociales, sabe bien en qué mundo vive. Tiene una hija centenial y una madre con Alzheimer. Creo que te caerá bien cuando la conozcas. Saludos 🙂
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