El bloqueo como síntoma

Tienes una buena idea para una historia y empiezas a escribir. Al principio, todo fluye maravillosamente. Te sientes eufórico mientras van cayendo las páginas. Como un surfista que se ha subido en una buena ola, cabalgas exultante hacia el horizonte de la gloria literaria, que ya sientes a tu alcance. Sin embargo, esa ola empieza a desinflarse como un suflé y cuando te quieres dar cuenta ya no hay ola ni horizonte de gloria a la vista. Sigue leyendo