Los uros y las islas flotantes del lago Titicaca

  • Isla flotante de los uros en el lago Ttiticaca
  • Una vendedora colocando el género textil para la venta
  • Dos mujeres uros
  • Una canoa uro

Contenido de la entrada:

  1. Los hijos de la Mama Cocha
  2. Características, significado y leyenda del Lago Titicaca
  3. Los uros en el lago Titicaca
  4. Los uros y la totora
  5. Un incierto futuro

Los hijos de la Mama Cocha

Los uros u «hombres del agua», también conocidos como los hijos de la Mama Cocha (la Madre del Agua) son unos de los pobladores más antiguos del altiplano andino. Viven en las famosas islas flotantes del lago Titicaca. Visitamos su hogar una mañana durante mi reciente viaje a Perú. Si un viaje tiene siempre algo de estar soñando despierto, lo de los uros y las islas flotantes es como un sueño dentro de otro sueño. Tienes la sensación de que esta gente, al final del día, recogerán sus bártulos (venden adornos y tejidos con bellos bordados) y se marcharán a sus casas, como si todo fuese teatro. Y aunque siempre que existe un intercambio comercial hay algo de teatro, lo cierto es que los uros viven en estas islas flotantes. Ellos mismos las construyen tejiendo la totora, la planta perenne que crece en las aguas del lago y que es el elemento clave para la subsistencia de la cultura uro.

Una lancha navegando en el lago Titicaca

Características, significado y leyenda del Lago Titicaca

El lago Titicaca se encuentra a una altitud de 3812 m. Es el lago navegable más alto del mundo. Tiene una superficie de 8300 km² (se extiende a lo largo de 179 km por las tierras de Perú y Bolivia, con una anchura media de 50 km) y una profundidad máxima de 281 m (la media es de 107 m).

Titicaca significa «puma gris» o «puma de piedra» en aimara (el puma es un animal sagrado en la cultura andina que simboliza la fuerza, la sabiduría y el valor). Conocido también como el Lago Sagrado, los incas lo consideraban el lugar en el que se originó su civilización. Según ellos, Viracocha, el dios supremo que creó su mundo, emergió de las aguas sagradas del lago.

Según la leyenda inca, antes que un lago hubo un valle. En él vivían los hombres bajo la protección de los apus (los dioses de las montañas sagradas). Su felicidad dependía de una sola cosa: tenían prohibido subir a la montaña del fuego sagrado. Por supuesto, los hombres no tardaron en emular a Prometeo en busca del secreto del fuego. Sin embargo, los apus lo impidieron. Enviaron a los pumas para exterminar a todos los hombres del valle. Inti (el dios Sol), al ver esta matanza lloró durante días. Su llanto inundó el valle y permitió que algunos pudieron escapar en una balsa de juncos, mientras que los pumas se convertían en piedra al contacto con el agua. Las lágrimas de Inti son las que formaron el lago Titicaca.

Curiosamente, el contorno del lago tiene la forma de un puma, algo que, en teoría, no podían saber quienes le dieron su nombre.

Los uros en el lago Titicaca

El pueblo uro tiene más de tres mil años de antigüedad. Hace seiscientos años, ante la llegada de los incas, los uros encontraron refugio en el lago Titicaca. Ahí pudieron subsistir gracias a la pesca de peces como el suche o el carachi y la caza de aves marinas (patos, ibis y otros). En épocas recientes, la introducción de la trucha en sus aguas ha resultado muy beneficiosa para los habitantes de la zona, aunque el equilibrio ecológico del lago se ha resentido.

Los uros están perfectamente aclimatados a la altitud del lago. Tienen el corazón y los pulmones más grandes y más glóbulos rojos en la sangre, lo que les permite adaptarse a la menor presión del aire y la consiguiente escasez de oxígeno que se da en estas alturas. Esta característica la tienen también el resto de pobladores de la zona. Los uros, además, han desarrollado una barrera inmunológica que les permite beber el agua del lago, que para los demás es veneno. Este agua está cada vez más amenazada por la sequía y por la contaminación.

La lengua original de los uros fue el uruquilla. Desde hace siglos los uros se han mezclado con los aimaras. Actualmente hablan aimara, quechua y castellano.

  • Vista del lago Titicaca con la totora y unos patos
  • Un banco de totora
  • Un banco de totora 2

Los uros y la totora

La historia de los uros y la totora es la historia de una perfecta simbiosis entre el hombre y la naturaleza. Los uros construyen sus islas con la totora, y también sus canoas y casas. La totora, además, sirve de alimento y tiene usos medicinales.

Un bloque de raíz de totora

Los uros utilizan las raíces de la totora para la base de sus islas flotantes y van superponiendo capas de esta planta hasta la superficie. Utilizan un ancla para evitar que la isla vaya a la deriva. Cada veinte días añaden una capa de totora a la superficie de la isla (las raíces se pudren y van quedando inservibles). Estas islas aguantan entre veinte y veinticinco años. En cada una habitan entre cinco y siete familias. Si los miembros de una isla discuten la solución es sencilla: agarran el serrucho y parten la isla en dos (al menos eso nos dijo ese hombre tan serio que aparece en la foto anterior 😆). Pero esto es muy raro que ocurra. Lo normal es que haya que agrandar la isla porque la familia crece con una nueva unión.

Una chica uro sostiene un trozo pelado de totora
La parte interior de la totora es comestible

Un incierto futuro

Las condiciones de vida en el lago son duras. Durante la estación lluviosa (de octubre a abril) puede haber inundaciones. Los fuertes vientos provocan olas que pueden llegar a los dos metros. Los uros han incorporado placas solares y otros elementos modernos que hacen más fácil su día a día. Tienen sus propias escuelas en las islas, pero estudian la secundaria en Puno, cuyo puerto está a diez kilómetros de distancia. Los uros tienen un trato cada vez mayor con las poblaciones de la orilla del lago. Quizás estemos ante el ocaso de un modo de vida, pero, de momento, los uros siguen siendo los «hombres del agua», los hijos de la Mama Cocha. Y conocerlos es una experiencia tan enriquecedora como inolvidable.

NOTA: Estoy compartiendo en Instagram y Facebook algunas fotos y textos de mi viaje a Perú, por si os apetece echar un ojo 😉 Os deseo unas felices fiestas 🙂

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6 comentarios en “Los uros y las islas flotantes del lago Titicaca

  1. Maravilloso reportaje Juan, tanto por lo que cuentas como por las hermosas fotografías que compartes, de colorido deslumbrante. Es como sumergirte en un mundo de leyendas, que te deja una cierta nostalgia, porque es un milagro su supervivencia. Es verdad que un viaje es como soñar despierto, y ampliar las estrechas fronteras de nuestra existencia para llegar a conocer vidas de las que ni sospechas su existencia, como la de estos uros de gran corazón (y métodos expeditivos 😁). He disfrutado un montón de este viaje contigo. Saludos y felices fiestas 😊

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