Las cartas Hanafuda y «El cantante que desafinaba»

Carta Hanafuda con tres gansos volando

«Kawamura miró la carta que acababa de encontrar: era la de los tres gansos voladores, del palo de la Eulalia japonesa, correspondiente al mes de agosto. Kawamura había jugado de joven con aquellas cartas. Le vino a la memoria una nana que le cantaba su madre: «Gansos salvajes, vuelan en fila, enseñadme el camino a casa»».

El cantante que desafinaba
Juan Gómez-Pintado

Las cartas Hanafuda o cartas de las flores son el eco de una prohibición: la de la baraja española que introdujeron los marineros portugueses en Japón en 1549. El edicto de Sakoku de 1635 desterró de Japón toda costumbre extranjera. Este aislamiento duró doscientos años. Los juegos de cartas eran muy populares. Los japoneses adaptaron la baraja a su propia tradición. Las 48 cartas de la baraja Hanafuda están divididas en doce palos florales que corresponden a los meses del año.

Las autoridades consideraban perniciosos los juegos de cartas, por lo que la gente jugaba en la clandestinidad. Las cartas Hanafuda están asociadas a un entorno de criminalidad o al hedonismo del ukiyo (mundo flotante). Su estrella languidecía a finales del siglo XIX cuando Fusajiro Yamauchi, artesano de Kioto y fundador de Nintendo, imprimió una baraja Hanafuda que cosechó un gran éxito entre los dueños de las casas de apuestas, que eran gente de la yakuza (la mafia japonesa). Eso permitió el despegue de Nintendo, que, décadas después, acabaría siendo pionera en la industria de los videojuegos.

Montaje de la portada de "El cantante que desafinaba" sobre dos cartas Hanafuda

Las cartas Hanafuda que aparecen en El cantante que desafinaba tienen un significado oculto. Si queréis satisfacer vuestra curiosidad, encontraréis la explicación entre sus páginas.

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